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el guardián del faro

Mucho más que un gato-1

Más que un gato

Algo sobre el presente.

 

Muchas personas pasan su vida pensando que el presente es hoy, el pasado es lo que recoge la historia sobre los años anteriores, y el futuro llegará mañana, el mes que viene o el año entrante. Así, pierden su tiempo sin darse cuenta que, el preciado presente, no es más que un esquivo instante, que hace equilibrio entre el segundo de tiempo que se fue con la exhalación anterior, que es el pasado, y el próximo segundo que marcará el reloj en el siguiente aliento, que no es otra cosa que el futuro. Entre esos dos efímeros segundos transcurre nuestro momento de vida, pues nunca sabemos si respiraremos nuevamente. Nadie muere en pasado ni en futuro.

Un cuento,              una historia,            una verdad

En memoria de un ser único, agradecido amigo y fiel compañero.

Esta narrativa está basada en una historia real. Escrita cuando transcurría un mes de su trágica desaparición, es mi tributo a un ser (me resulta muy difícil decirle animal) que, a pesar de su pequeño tamaño, llenó enormemente mi vida y la de mi familia con momentos muy gratos, que jamás olvidaremos. Y si pudiera pedir un deseo, solamente uno, sería que la persona causante de su desaparición leyera esto y reflexionara. Debido a motivos prácticos la publicaré en cuatro partes, una semanal, cada sábado, comenzando hoy con la primera.

El MínimoMucho más que un gato
Primera parte

 

El encuentro
Serían alrededor de las cinco de la madrugada de un día como tantos otros, cuando llegué a la Capitanía de Puerto, reportándome para la maniobra que había sido llamado. En la recepción, el marinero de guardia me saludó con cara de soñolencia. El chofer de la agencia naviera representante de la nave ya me estaba esperando para trasladarme a los muelles. Caminé hacia la oficina del Oficial de Guardia para retirar la boleta de servicio, y escuché que alguien decía haberle dado una patada a algo, pero no presté atención.Un agudo maullido, que sonó lastimeramente en el silencio de la noche, me detuvo. Volví a escucharlo y reconocí que debía tratarse de un gatito. Mis ojos buscaron por el suelo, siguiendo la fuente del sonido. Hubo un movimiento cerca de una columna. Fue algo blancuzco y de contornos difusos. Me costó reconocerlo, pero allí estaba. Un tanto asombrado miré aquella cosa mínima que se desplazaba dificultosamente por el suelo, emitiendo maullidos amplificados por la acústica del edificio. Relacioné entonces lo de la patada con el animalito, y algo se me encogió dentro del pecho. De la oficina de Recepción y Despacho de Buques salió un funcionario y le pregunté.

― ¿De donde ha salido ese gatito?
― No lo sé, capitán. Hace un rato que lo encontramos al abrir la oficina para firmar un zarpe. Supongo que debe haberse caído del viejo conducto de aire acondicionado. Hace días que había una gata que estaba por parir y suelen meterse por ahí.
― Puedo entender eso. ¿Pero por qué lo patearon?
― Fue para sacarlo debajo del escritorio.
Percibí tal indiferencia en aquellas palabras que se me revolvió el estómago. No dije todo lo que me vino a la mente, pero él notó mi expresión de disgusto y desaprobación. Decidí no involucrarme más y entré en la oficina para recoger mi orden. Cuando salí, la minúscula forma maullaba lastimeramente cerca de los pies del marinero de guardia.

― Como que busca compañía humana. -Comenté.
― Así parece. -Respondió él, sin prestar atención al gato.
Me asaltó el impulso de agarrar el animalito, pero fui atajado por la voz de la cordura. ¿Y qué haría con él en ese momento? ¿Metérmelo en un bolsillo? Además, con tres perras, un gato, tres loros, tres morrocoyos y no sabía cuantos sapos, ya tenía suficientes animales en casa como para agregar uno más a la cuenta. De manera que seguí mi camino sin mirar atrás, por aquello que dicen de que, ojos que no ven corazón que no siente.

Regresé de la maniobra cuando el sol ya había levantado sobre el horizonte. El marinero me dio la mala noticia. Tenía otra maniobra más, esta vez de atraque. Ya los otros cuatro pilotos, que hacían guardia conmigo ese día, estaban también maniobrando. Yo suspiré resignadamente. Se trataba de una de esas mañanas movidas. Me incomodó el hecho de que yo debería salir libre a las ocho, dando por finalizados mis días de guardia, pero me retardaría esta nueva maniobra que podría ocuparme unas tres horas.Entré a la Oficina del Oficial de Guardia, para entregar mi boleta por el servicio realizado y retirar la orden para el próximo. Salía de nuevo, y fue entonces que volví a ver al minúsculo cachorrito moverse por debajo del escritorio del marinero.― ¿Y todavía anda por aquí el bichito ese?

― Sí, no se ha querido ir.
― ¿Y no apareció la madre?
― Yo no he visto a ninguna gata por aquí.Mal asunto aquel. El personal estaba por llegar y me di cuenta de que el animal estaba peligrando allí. En cuanto el tráfico de gente aumentara en la actividad diaria de la Capitanía de Puerto, alguien terminaría pisándolo por descuido y lo lastimaría severamente.

― Voy a llevarlo para el jardín lateral, a ver si la madre lo encuentra, porque aquí se va a morir.
― Sí, creo que será mejor. -Asintió el marinero.
Fue entonces que tú y yo nos conocimos. Fue algo breve e impersonal, al menos eso intenté. Pude observarte mejor. Cabías en una sola mano. Eras del tamaño de una pelota de tenis. Predominaba el color blanco algo sucio, con otro color entre gris y negro.

― ¡Por Dios! Si no debes tener más de 4 semanas de nacido. ¿Qué fue lo que hiciste para salir de la madriguera, bichito? ¿Tan inquieto eres? Pues demasiado temprano empiezas a recorrer mundo.Tenías un ojo bastante hinchado, probablemente producto de la patada que te dieron. Chillaste otra vez con aquel agudo maullido de bebé y me mordisqueaste los dedos. Tenías hambre. Pensé que, siendo tú un macho, mi otro gato no te aceptaría en la casa si yo te llevaba. Aunque, como él estaba castrado, quizás no te sintiera como competencia. Pero ese pensamiento fue acallado de inmediato por la consideración de que no debía enredarme la vida con más animales. Fue la voz de la razón, nuevamente. ¿O fue la del prejuicio?

Te dejé en el suelo del jardín, cerca de la vieja unidad de aire acondicionado central, a la sombra de un frondoso mango. Me pareció el lugar más adecuado para que te encontrara tu madre, pues aquella zona era la predilecta de los varios gatos que por allí había.

Miré al cielo y fruncí los labios. Estaba nublado y podría llover en cualquier momento. Si te mojabas no te salvaría nadie. Pero no seguí pensando en ello, te di la espalda y me fui. No quería saber más del asunto, no quería involucrarme más. Lo último que escuché fueron un par de tus maullidos, que se me enroscaron en el corazón como una zarza, clavándome las espinas. Mi contrariedad y mal humor aumentaron.

Faltaba poco para dar las diez de la mañana cuando regresé a la Capitanía. Estaba cansado pero satisfecho. Tenía dos horas de retraso, pero ya quedaba libre de las guardias. Por un par de semanas podría descansar y olvidarme completamente de buques y de maniobras. Entregué la Boleta de Pilotaje, pasé por varias oficinas saludando al personal y me despedí.

Ya en el estacionamiento, me disponía a entrar al auto cuando me acordé de ti. ¿Te habría encontrado tu madre? Vacilé un instante, luego volví hacia el jardín con la esperanza de que ya no estuvieras. Cuando pasé el portón un gato salió corriendo. Caminé unos pasos y allí estabas tú, inmóvil en el mismo sitio en donde te había dejado. Eras una pequeña forma de contornos irregulares que se mimetizaban con la tierra seca, la grama rala y las hojas caídas. Cualquiera podría confundirte con un pedazo de papel estrujado. Mi primer pensamiento fue que habías muerto. A saber cuantas horas llevarías sin comer.

Entristecido, me agaché junto a ti y te agarré. Te sentí frío. Al contacto de mi mano te moviste un poco. Tu cabeza osciló varias veces hacia los lados y maullaste apagadamente. Te veías muy débil. En ese momento comenzó a llover con gruesas gotas. Si te dejaba allí morirías en muy poco tiempo. Con una mano te sujeté contra mi pecho para darte algo de calor y cubrirte de la lluvia. Suspiré con resignación. Estaba decidido, tendría que llevarte. Ya veríamos que cara pondría mi esposa, pero no podía dejarte abandonado a una suerte cuyo fatal desenlace era tan previsible e inminente.

Te puse sobre la alfombra trasera del auto, envolviéndote con un viejo pañal que yo usaba para limpiar las ventanillas. Un rato después te sentí mover y maullar por entre mis pies. No era conveniente que gastaras tus fuerzas, ni aquel un buen sitio para ti, pues podría lastimarte al presionar el pedal del freno o el embrague. Mientras conducía te agarré como pude y coloqué sobre el asiento, entre mis piernas, sujetando el volante con una mano y acariciándote con la otra. Allí te quedaste tranquilo, hecho un ovillito.

En aquel momento recordé un hecho similar ocurrido muchos años atrás. ¿Nunca te lo conté? ¿Cómo va a ser? ¡Vaya olvido el mío! Pues te cuento.

Por aquel entonces ya teníamos dos hijos. El varón con casi cuatro años, y la hembra que había cumplido los dieciocho meses. Fuimos los cuatro en el auto a buscar la cachorrita que habíamos comprado por teléfono en un criadero. Tanto mi esposa como yo tuvimos animales desde niños, sin embargo, ese sería el primer perro propio que tendríamos en familia, y habíamos tratado el asunto como una decisión importante. Nos había llevado varias semanas de análisis y consideraciones leyendo enciclopedias caninas y reseñas. Finalmente nos decidimos por la raza Boxer. Escogimos una hembra, para aprovechar su instinto maternal y que creciera junto con los niños. Nuestros hijos crecieron demasiado rápidamente para mi gusto, y la cachorrita mucho más rápido aún. De hecho, en un abrir y cerrar de ojos fue más grande que la niña.

Las dos boxer

¿Qué si fue una buena perrita, quieres saber? Solo te diré que, en más de una ocasión, nuestra inquieta hija se durmió en el suelo, abrazada sobre ella, sin que la noble perra osara moverse lo más mínimo para no despertarla. Le pusimos de nombre Barbie, por lo linda que nos pareció, y vivió con nosotros durante casi catorce adorables años.

Aquel día, regresando del criadero, mi esposa colocó a la cachorrita de dos meses sobre su regazo, mientras los niños iban seguros en la parte de atrás. Pero se mostró inquieta, y tanto dio que se bajó y caminó sobre el asiento, viniendo hacia mi lado. Mi esposa volvió a colocarla en su regazo, pero nuevamente la perrita se inquietó. Yo le pedí que la dejara para ver lo que hacía. La perrita caminó hacia mí, subió a mi regazo, dio unas vueltas y se quedó con la cabecita apoyada sobre mi pierna. «Bueno, ya eligió dueño. Siempre sucede igual con los perros y tú» Fue lo único que mi esposa comentó.

Lo primero que ella dijo cuando me vio entrar a la cocina contigo, fue:
― ¿Qué es eso que traes? ¡No me digas que es otro gato!
Yo sonreí por toda respuesta y te dejé en el piso de la despensa.
― Anda, caliéntame un poco de leche, que le voy a remojar la comida de gatos, a ver si estando blanda se la puede comer. Es posible que ese animalito lleve muchas horas sin probar nada.

Pero un ruido peculiar nos hizo asomarnos a la despensa. Nuestra sorpresa fue mayúscula cuando te vimos completamente metido dentro del plato del Rufo. Eran claramente audibles los crujientes sonidos que hacia la comida cuando la mordías con verdadera desesperación. No sé como no te atragantaste.

― Me parece que no será necesario remojarla. -Dijo mi esposa.
― No tenía la menor idea de que esa cosita ya pudiera masticar comida tan dura. -Atiné a comentar- Mejor así. Eso nos facilitará las cosas. En verdad que ese animalito tiene ansia de vivir. Menos mal que encontró la comida del gato y no la de los perros.Te pusimos un platico con leche tibia, que también lamiste con avidez y satisfacción, hasta la saciedad. Cuando terminaste no podías moverte. Parecía que hubieras duplicado tu tamaño en un instante. Eras pura barriga llena.

¿Recuerdas aquel primer baño? Con una toalla humedecida en agua tibia y algo de jabón azul, te di una friega para ver que había debajo de aquella pelusa. Te enjuagué con la misma toalla y te secamos bien. Tú no dejaste de ronronear ni un solo instante. Estaba claro que te sentías a gusto. Y fueron apareciendo los verdaderos colores. Podía decirse que eras blanco, con algunas manchas de varios tonos grises. En aquella cabecita del tamaño de una pelota de pimpón, además de las orejas, destacaba la minúscula nariz de fuerte color rosa. El gris te formaba una especie de peluca que enmarcaba unos grandes ojos amarillos. El rabito, el anca de la pata trasera izquierda y parte de la derecha, eran grises también. El resto era blanco. En definitiva, no parecías nada especial, no estabas dado para ganar concursos de belleza, pensé en aquel momento. Eras un gatito feo y arruinadito. Pero me agradaste. Te lo digo sinceramente, algo en tu aspecto me gustó.

Eras tan mínimo que un viejo cepillo de dientes fue suficiente para acicalarte entre ronroneos y juegos. Y pude examinarte con calma. No tenías pulgas ni otro tipo de parásitos externos. Lo único visible era el ojo que seguía muy hinchado y te lagrimeaba un poco, aunque me pareció que un oído también te molestaba.

Te acomodamos en el vestier de nuestro dormitorio, dejando a tu alcance algo de comida para gatos remojada en leche. Recorté una caja de cartón dándole la altura conveniente para que pudieras salir y entrar. Coloqué en el fondo algunos trapos de cálida textura, así como varios viejos muñecos de peluche sobre los que te dormiste rápidamente. Te hacía falta un buen descanso.

El Mínimo y yo

Mi esposa y yo discutimos el asunto. Bueno, es solo un decir. Nada hubo que discutir realmente. Dadas las circunstancias, decidimos dejarte. Por los momentos, claro estaba. Ya luego veríamos que hacer contigo, quizás te encontraríamos un buen hogar. Por supuesto que en ese momento ninguno sabíamos que te quedarías con nosotros por siempre. O quizás si que lo supimos. Por lo menos yo lo sospechaba.

A primera hora de esa tarde te volví a montar en el auto para llevarte al veterinario. Esta vez estabas más activo. Recorriste hasta el último rincón como un osado explorador. Lo hiciste calladamente. Siempre fuiste un gato muy silencioso. Oírte un maullido era toda una novedad… y para mí un placer.

Durante la corta espera en el consultorio, tú permaneciste pegado a mi camisa, mirando todo con curiosidad e inquietud. Yo te hablaba para que te acostumbraras a mi voz.

Al veterinario también le pareció que no tendrías más de cinco semanas, por lo que te estimamos una fecha de nacimiento. Te examinó concienzudamente en medio de tus constantes protestas, mientras tú me buscabas con la mirada. Estaba muy claro que no querías estar en aquellas manos. Afortunadamente, aparte del ojo inflamado pero sin consecuencias, solamente te encontró un oído infectado y cierta alergia menor. Te inyectó, te vacunó, desparasitó y me indicó un tratamiento para aplicarte durante varios días. Fue un servicio completo. Luego me preguntó cual era tu nombre, para la historia clínica.
Mínimo. -Respondí sin titubear.
― Vaya, es un nombre peculiar, nunca lo había escuchado. Mínimo me parece bien.
― La verdad es que yo no había pensado en ponerle ningún nombre, porque no quisiera encariñarme con el animalito. -Le aclaré- Sin embargo, por no decirle simplemente minino y, además, porque es tan pequeño, creo que le viene bien ese.

Carita de gato

Cuando el veterinario terminó contigo y pude cargarte de nuevo, dejaste de maullar y te pegaste a mí como un geco a una pared. Te agarraste con tus uñitas como si quisieras asegurarte de que ninguna otra persona te arrancaría de allí. Ronroneaste junto a mi cuello y me lamiste con tu pequeña y áspera lengua. Lo que tú no sabías en ese momento, ni yo tampoco, era que no te habías aferrado a mi camisa, sino a mi corazón.


Nota de autor:> Puedes seguir leyendo este relato capítulo a capítulo, en este blog. O puedes descargar la obra completa en un documento de tipo PDF que podrás guardar y leer en cualquier momento.


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27 Comentarios en “Mucho más que un gato-1”

  •     GUADALUPE

    Hola recibe un cordial saludo.
    Buscando una informacion especificamente sobre gatos encontré tu blog.
    Me llamo la atencion que solicitaras al lector ir al principio de la historia y aqui estoy.
    De verdad me ha fascinado, y si me permites seguiré visitando tu lugar pues me atrapaste con tu historia y seguramente lo harás con el resto de tus escritos.
    Si te apetece alguna vez te invito a mi sitio, no soy escritora simplemente una aprendiz en el maravilloso juego de las palabras.
    BESO FELINO

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         La noche del viernes 3 de junio del 2005 estuviste con nosotros en el dormitorio. Fue uno de tus momentos de hiperactividad, en que correteaste de un [...]

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  •     Gatto

    Creo que desde que nací se creo un vinculo con estos seres especiales. Siempre los he querido, siempre me han parecido fabulosos. Además son capaces de enseñarte muchas cosas.
    Hace poco perdí a mi gatta con la cual llevaba dos años y medio conviviendo y entiendo…

    Un Abrazo Felino.

  •     Dark Euridice

    Me conmoviste con esta historia…. :)

  •     ELY

    Mi sentido pesame, en una forma lo entiendo y no por eso me puedo imaginqar su dolor pero se que donde quiera que este se que disfruto de lo mas bello de la vida que fue tener su compañia, amor y apoyo,que probo y disfruto de cosas mas gratas para el…
    ely…

  •     Ana Calle

    Hola, te puedo decir que tu historia me conmovio muchisismo, la ultima parte casi no la podia leer ya que las lagrimas en los ojos no me lo permitian, entiendo lo que significa tener un animalito y no un simple animal si no alguien que es parte de mi vida, tengo 2 gatitas que son mi vida entera, por eso puedo decirte que muchas personas no pueden entender que por ese gato que ellos dicen uno sufre o siente qeu la vida ya no tiene sentido, pero no es que exageremos si no qu elo sentimos asi, tengo gatitos desde que tengo uso de razon y por lo mismo puedo dar fe de lo que pudiste haber pasado

  •     athos

    Realmente, tu relato me llegó al corazón, amigo.
    Hace unos meses perdí a mis dos queridos gatos, de 17 y 15 años, y comprendo muy bien tu dolor.
    Un abrazo, y Feliz 2007 para tí y los tuyos.

  •     yolanda

    Por casualidad consegui esta página y comence a leerla sólo porque se trataba de un gato, porque yo amo a los gatos. En este instante estoy llorando al leer su historia porque también acabo de perder al mio, de la misma edad, el 28-05 cumpliría tres años. Era mi Uyi, así le puse, además le decia mi pimpoyo, mi bebé. Dormía conmigo, me acompañaba a trabajar en el segundo piso de mi casa, tengo un pequeño taller de costura, no podía a veces hacer nada porque se acostaba en las telas,que podia hacer era mi bebé, se lo permitia. Estaba castrado porque no queria perderlo y se me fue, lo enterre en mi casa en el patio, desaparecio tres dias y me estaba muriendo mi hermano lo busco y lo consiguio muerto, envenenado pero por la mordedura de una culebra, no paro de llorar. Mi hermano me dijo que me sentia mas afectada que cuando murio mi padre. Lo amaba demasiado. Por eso los comprendo y comprendo su dolor. Adios a los dos seres que llenaron nuestras vidas con alegria, amor, travesuras.

  •     Jua Jua

    jua jua

  •     Ana

    Hola yo tambien he llorado con tu historia.Te entiendo perfectamente porque tengo una preciosa gatita y un perrito.No se que haria sin ellos. Animo

  •     Francis

    Aveces la gente no entiende el inmenzo amor que puede sentir uno por una animalito, yo tengo una perrita y un gatico que adoro….. hay seres que se ganan el cariño aunque no puedan decir gracias… animo

  •     Evelyn

    Me ha encantado la Historia, a mi me han pasado cosas similares.
    es increible como uno llega a querer a estos pequeñitos seres, que con esas caritas, pueden hasta iluminar nuestros dias, y sacarnos la sonrisa hasta en los mas duros momentos.
    gracias de verdad.

  •     Esther García

    Hola Jesus:
    Buscando datos sobre gatos y entontré tu cuento sobre “Minino”.Realmente no sólo plasmaste en el relato el dolor de la pérdida,también hay mucha ternura,algo que ¡Hace tanta falta entre los humanos!
    Ayer me sucedió algo que similar a lo que narras en tu historia:
    Salí muy de prisa pues tenía que estar en la editorial a una hora determinada y amenazaba lluvia.En el trayecto escuché un lamento que parecía un maullido y pronto lo descubrí.En medio de unos desperdicios de basura estaba un perrito que tendría a lo sumo unas horas de nacido.A toda velocidad fui a hacer la gestión a la editorial y regresé por el mismo camino porque sabía que lo encontraría,pero para sorpresa mía no estaba solo,lo acompañaban dos de su hermanitos,los tres habían pasado la noche allí y aún vivían. Sin pensarlo dos veces los recogí y los traje a casa,los abrigué y les di leche con un gotero.Dejaron de quejarse y se durmieron,pero no recuperaban el calor.Horas más tarde supe de una perra en la vecindad que había parido y hablé con la dueña. Otra sorpresa,pero nada agradable, fue saber que los perritos pertenecían a esa perra y querían deshacerse de esos tres.Me costó convencerla para que se los dejara a la madre hasta que se recuperaran y luego yo los asumiría,ella aceptó,pero esta mañana recibí la dolorosa noticia que murieron anoche.
    Para mi esta no es la primera experiencia pues soy amante de los animales y no puedo resistir verlos sufrir sin prestarle ayuda.Así me sucedió con mi perrito “Tico” quien me siguió un día que iba para el trabajo.Tenía una patica fracturada y aunque me estaban esperando para una reunión lo recogí y regresé con él a mi casa,lo dejé allí y fui al trabajo.Ya la reunión estaba retrasada y me escusé diciendo que había tenido “un problema en el corazón”.
    Todo se alarmaron:Entonces aclaré que el problema era que no tenía corazón para dejar a un perrito herido en la calle.
    A “Tico” el veterinario lo entablilló y vivió con nosotros 3 años,un día al cruzar la calle lo mató un auto.
    Así, te podría narrar otras historias,algunas tristes como estas,otras no,como la de “Mino”,un gatico que recogimos mi hija y yo hace 3 meses y que ahora es nuestro compañero en el apartamento.
    Muchos especialistas plantean que los gatos no comen dulce,pues nuestro “Mino” es un gran dulcero.
    También tengo otro gato en Santiago de Cuba que come vegetales(col,tomate,ají)
    Soy escritora,gran parte de de mi vida (37 años) escribí programas dramatizados para la TV,también he escrito teatro para niños y tengo tres libros publicados dedicado a los niños.Amo mi trabajo, los niños y la naturaleza.
    En estos momentos estoy recopilando datos sobre las características de los gatos de modo general, y en particular de la raza “Gato habanero”.Esto me servirá para escribir un serial de la TV y un libro sobre el tema,ambos para los niños.Por la seriedad que demanda el público infantil es que no confío totalmente en lo que está internet,prefiero ir a la fuente de los libros porque están abalados por estudiosos del tema y editoriales serias.Como sobre el particular aún no he encontrado lo suficiente en cuanto leí tu historia me pareció que detrás había alguien preocupado por el tema “felino” que quizás pudiera ayudarme.Aquí va mi petición:Si tienes la posibilidad de enviarme algunas notas sobre el asunto te lo agradeceré y si fuera posible,algunos folletos o revistas especializados sobre el tema también.Puedes estar seguro que estaré muy agradecida.
    Recibe un saludo para tí y tu familia,espero puedas ayudarme………….Esther García

  •     Pedro

    TU GATO ES IDÈNTICO AL MIO. TAMBIEN LO ENCONTRAMOS EN LA CALLE.

  •     Adriana

    un saludo para usted y su familia y mi sentido pesame, me entristecio mucho su relato ya la vez mucah rabia e indignación de saber que existen personas que no tienen corazon y lastiman un animal indenfenso solo por gusto. ese tipo de personas no solo tratan asi a los animales sino que tambien son asi con sus hijos y semejantes y aunque ellos oritan disfuten el mal que han hecho este sin duda alguna se les regresara a ellos. espero que dios tenga consigo el alma de su minino. sabe yo tengo una gata que adopte y ase poco tuvo dos cachorros que justo ayer luego de dos meses y dos semanas de tenerlos conmigo y oy me siento tan triste que no dejo de llorar y sentirme triste cuando veo que mi misu los busca y llora. espero que tenga un feliz dia . gracias

  •     maria paz marin vargas

    me parese muy buena pero el maltrato no se pude soportar

  •     melissa

    hola mi mas sentido pesame, creeme que siento tu dolor como el mio he perdido tambien animales muy queridos y creo que nunco me recuperare de ello solo segui viviendo ruego a Dios que cada vez existan mas personas que respeten la vida de los amimales.

  •     Rocio Rojas Cambronero

    Gracias a Dios que ayudaste a ese gato, yo soy un poco violenta en ese aspecto, por que si yo hubiera visto a aquel tipo patear al gato, ahi mismo lo agarro y lo ahorco, o lo agarro a patadas para que sepa lo que sientió el gatito, es un orgullo saber que aun existen buenas personas que ayudan a los annimales, yo tengo 2 gatos y una perra, y si aparece algun otro gato o perro abandonado, no lo dudo, me lo llevo para mi casa, a pesar de que mi casa es muy pequeña y nosotros no tenemos mucho dinero, pero eso es lo de menos. Si yo tuviera dinero y una finca, me iria a vivir ahi con mis dos hijos y rescataría de las calles a todo aquel bicho que me encontrara abandonado, sea gato, perro, o lo que sea, por que no soporto la sensacion de impotencia de verlos ahi sufriendo y no poder hacer nada por ellos. Espero en Dios, algún día poder hacer mi sueño realidad y dedicarme a cuidar animales de la calle, ahí ellos y yo seríamos muy felices,

  •     Matilde Stevens

    Mi nombre es Matilde Stevens, hace unos dias comparti mi tristeza por la perdida de mi gata susy, quiero comunicarles que ayer la recupere despues de 20 dias, estaba en casa de una vecina de la acera de enfrente, incrieble pero no se habian dado cuenta que estaba metida ahi, solo a los 8 dias de haberse percatado que dejaba sus deshechos en su casa me fue a reclamar (pensando que algun gato mio se metia en su caso, cuando le indique que se me habia perdido una gata, nos pusimos de acuerdo, pues solo la veian ya muy tarde y cuando querian atraparla se escondia (o se salia, segun ellos), pues no todo ese tiempo estubo en su casa abajo se su mueble de sala o de su refrigerador, les di mi telefono celular para que m,e llamara a la hora que fuera, de madrugada o laboral, le prometi ir enseguida (cabe mencionar que ella aborrece a los gatos), anoche a la 1 AM, me llamaron, me atravece y efectivamente despues de buscarla un rato la vimos abajo del refrigerador, la saque, la abrace, la bese, y nos fuimos a casa, hoy ha dormido , comido y bebido agua, pues en todo ese tiempo no probo alimento ni agua.
    Comparto esto para que no cesen de buscar cuando algo parecido les llegue a ocurrir, no decir donde lo busco , ellos estaran donde menos se lo imagine.
    Esta muy flaquita, se le sientes los huesitos de la columna y la cadera solo con rozarla, pero se repondra, regreso a sus lugares que ella adopto, y sera muy feliz, despues de superado el stress. Gracias por permitir esta pagina.

  •     carlota

    dios mio,
    me ha encantado..

    sobretodo la ultima frase
    pff, es indescriptible
    lo que hace un animal por ti,
    aunque te olvides de darle la comida un día,
    o te pases horas sin hacerle caso..
    el siempre estara ahi para hacerte compañía
    y para darte un buen ronroneo (en caso de gato)
    me fascinan los animales…
    los tratamos como si no fuesen nada,
    pero algunos tienen mas cerebro que cualquiera de nosotros.
    Un besazo

  •     TELLEZ

    Un saludo para usted, lamento tanto su perdida, su historia esta llena de verdades sobre estos seres tan especiales y que a tantos les encantan, yo tengo a mi hijo se llama Fascilote adoro a ese gatito es mi vida eh tenido que separarme de el, pero lo extraño tanto mi madre lo tiene ella lo atiende y lo cuida, mi hijo es hermoso independiente e inteligente como todos, realmente espero que llegue a encontrar un gatito como Minimo y que traiga a usted alegria.

    Con Mucho Afecto

    YANIRA TELLEZ

  •     Miriam

    De visita en tu pagina. Agradable sorpresa. Regresare a leerte. Con infinito respeto.

  •     EmmaX

    Sinceramente lamento lo de tu queridisimo gatito, yo tengo una gatita casi igual al tuyo y te juro que si a mi gatita le pasara lo mismo me descontrolaria e iria a buscar y a matar lenta y dolorasamente a esa cosa llamada persona o simplemente me complaceria verlo ardiendo en las lllamas del infierno pidiendo inutilmente perdon.
    Lamento lo de tu gatito ojala encuentres la rencarnacion de este ser tan querido tuyo o lo encuentres e otra vida jugando y queriendose eternamente.
    Me disculpo por mis pensamientos tan crueles con estas personas que andan matando animales sin razon alguna.

  •     Chisparosa

    CON MUCHA TRISTEZA HE LEIDO LA HISTORIA DE TU HERMOSO GATITO Y CREEME QUE ME A LLEGADO AL CORAZON YO TENGO DOS GATAS QUE SON MI ADORACION Y SI A ELLAS LES HICIERAN ALGO ASI CREO QUE ME MORIRIA DE TRISTESA SI EXISTE EL CIELO TU GATITO DEBE ESTAR ALLI RONRONEANDO.

  •     luisa fernanda

    tu historia me ha conmovido he llorado, pues yo tenía un gatito llamado pinki y se ha perdido y de sólo pensar que le hubiera podido pasar lo mismo que al tuyo me llena de pena.
    Siento mucho tu dolor, en alguna de las páginas especializadas de gatos leí que a quien no le gustan es porque nunca ha tenido uno. Qué verídico. Siempre me han gustado mucho estos animalitos, pero sólo cuando tuve la oportunidad de tener uno, fue que comprendí la conexión tan grande que se puede tener con ellos, realmente sólo con su mirada basta.

    un abrazo

    luisa f

  •     Lully, ref. al desnudo

    Tengo una amiga en apuros, depronto tu puedas ayudarle y ayudarme.

    “La la perrita de mi hija, les adjunto una foto para que la conozcan, es una labradora de 5 años y “la vida” de mi hija.
    Tiene un parásito que se llama Neospora y ataca al sistema inmunológico, acá en mi país no se sabe mucho sobre ello, quizás tengan un pariente veterinario a quién consultar o al propio de su mascota que les diga si en alguno de los países de ustedes sí hay algo.

    Les agradezco cualquier información que me puedan dar, o donde consultar”.

    Si quieres me das tu correo para enviarte las fotos.

    Gracias!!

    Besitos primaverales con sol radiante por mi Medellín, mañana entra en equinoXio, eh!! perdon el equinoccio. Estaba pensando en la revista, de la cual te ausentaste apreciado amigo. Ah!! rico sería que hicieras un enlace en tus blogs de esa lindo encuentro en el balcón, no te parece?

  •     Mary

    Hola. Llegué a este blog buscando anécdotas de animales. Tu hsitoria me conmovio mucho, dejame decirte que soy amante de los animales, mis mascotas se vuelven parte de mi familia y siento mucho coraje leer, ver o saber de un animal maltratado sobre todo por la impotencia para ayudarlos a todos. Por eso entiendo perfectamente tu dolor pero debes sentirte feliz de que gracias a tí el gatito vivió unos años llenos de amor y cuidados si no hubiera sido por tí no hubiera tenido la oportunidad de vida que tu le brindaste.
    FELICIDADES POR TU GRAN CARIÑO A LOS ANIMALES ESO HABLA DE TU CALIDAD COMO PERSONA

  •     MAEROSANGELUS

    Un saludo muy cordial…..a ti que eres amante de los gatos como yo….me he emocionado mxo con la historia de Minino…

    Tengo dos gatitos hemosos y son mi vida…mxos me dicen ke me deshaga de ellos..pero no podria vivir sin ellos …..son mis niños…..mis compañeros….

    Da impotencia pensar en lo ke le paso a Minino….mxa gente mala ke no kiere a los gatos hacen cosas asi no saben ke una familia sufre por ellos…y por lo ke les sucede….pero bueno son persona ke no tienen corazon ni para sus congeneres asi ke estara de Dios….

    Admirando tu amor por los animales y esperando que haya mas persona como tu se despide una amante de los gatunos…

    MAEROS ANGELUS…..

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