
La primavera despierta por todo España.
Poco a poco se va desperezando del largo letargo invernal.
Como siempre, las flores de los cerezos y de los almendros son las más madrugadoras.
Es imposible ocultar un cerezo en flor, o un almendro.
Los madrileños pueden ya deleitarse plenamente los sentidos, pues los árboles, hasta ahora tristes y desnudos desde finales de otoño, se engalanan.
Mi hija mayor me ha enviado estas pocas fotos, un par de almendros de las calles madrileñas. Y un par de cerezos de los campos asturianos, con todo y vacas al fondo.
Son a modo de abrebocas, y para que yo sufra un poco, porque hasta la tercera semana de abril no podré ir.
¿Cómo resistirse a no detenerse un momento para admirar de cerca tanta belleza, como bien diría un japonés?


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Viernes, 24 de Marzo de 2006 a las 21:06 h.
Que belleza lo que describes y esas flores me ponen romàntica.
lindo este post.
Un abrazo!