Hay personas que, sin dudarlo ni un instante, darían a vida por salvar la de otras, e incluso la de una sola.
También hay aquellos para quienes su vida está por encima de la cualquiera, sea uno o muchos. No les importaría el sacrificio de miles para sobrevivir ellos.
¡Ah, ese eterno pulso entre el Eros y el Tánatos! En su teoría psicoanalítica, Sigmund Freud nos desarrolla la idea de una lucha ineludible, un pulso continuo entre esas dos fuerzas instintivas, aparentemente propias de la dualidad de la naturaleza humana, que son el espíritu de vida y el de muerte. Entiendo que no siempre es fácil que uno prevea en qué forma reaccionará llegado el momento de dejar salir el instinto de supervivencia o, por el contrario, el de autosacrificio.
¿Tú que crees? ¿Cuál es el espíritu que te impulsa? ¿Has pensado si te sacrificarías por otro o si, más bien, exigirías que se sacrificaran por ti? ¿Hasta dónde es lo más lejos que llegarías por salvar a otra persona de una muerte inminente y cierta?
Tal fecha como hoy, publicamos:
- Que gran persona era. - 2007
A continuación puedes:
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- Conociendo la hora de tu muerte
- La fallida letra del himno nacional de España
- La deplorable justicia penal española
―Leer el tema anterior: « Tu ayuda para Haití enriquecerá a los bancos
―Leer el tema siguiente: AVATAR, algo más que una película »








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Jueves, 4 de Febrero de 2010 a las 15:57 h.
No lo sabemos hasta vernos en la situación. Personalmente, están primero los míos que yo, por esa necesidad-dependencia que se tiene de ellos. Antes el perro que uno mismo,es decir, si me atropellan por salvar a otro (animal o persona),pues mira,pero evité el desastre.
Por otro lado,como donante, me entra siempre la duda,porque…Y si mis órganos acaban en el cuerpo de un asesino, un pederasta,un maltratador? Cómo renunciar a esa parte cuando lo que quieres ye ayudar a otro con lo poco que puedes dar de ti? Son paradojas que están ahí,oiga y no creas que no i doy vueltas,eeh?
Nota: No vi Avatar,pero como si la supiera de memoria ya,jeje. Saludos
).
Jueves, 18 de Febrero de 2010 a las 15:18 h.
Es difícil sacrificar la vida propia por la ajena, me refiero a morir por otros. Pero el sacrificio de tiempo, dedicación, de sueños, es más fácil. Quiero confiar en el altruismo incondicional dedicando tus esfuerzos por ayudar a los demás. Damos un poquito de nuestra vida para dársela a millones. ¿Quién no ha soñado con vivir en la mansión “pleiboi”? Pero, ¿merecería realmente la pena sabiendo que eres un ruin acaudalado que le gusta ver morir a niños hambrientos y no ayuda en nada?
Paradójicamente son los que menos tienen los que más suelen dar.