Alguien se apunta un éxito judicial al lograr que se quiten los crucifijos en las paredes de las aula de un colegio en Valladolid. Otros lo hacen en Jaén. El ejemplo cunde.
¿El motivo? La vista del objeto ofende a algunos.
Me parece que hoy en día hay muchas personas que tienen la susceptibilidad demasiado a flor de piel. Hay quien dice que un par de palos de madera cruzados encima de la pizarra de un salón de clases no son nada, pero representan unas ideas que no todos comparten. Ante eso consideran que es preferible que, tanto las ideas como los símbolos que las representan, se mantengan en el ámbito privado de quienes quieran seguirlas
Las ideas, como los pensamientos, son intangibles que pertenecen al reino de la mente. Allí encerradas no hacen daño a nadie, como no sea al propio sujeto. Entonces, cada quien con sus ideas. Pero pienso que un par de palos cruzados (una media luna roja, una svástica…) no son nada en sí mismos. Su simbolismo está en la mente de quien los observa. Ciertamente que, conociendo el significado que se les atribuye a tales “símbolos” configuran físicamente la representación de ideas. Pero no son de las ideas de las personas de quienes yo tendría que preocuparme, sino de las posibles acciones que esas ideas pudieran conllevar al manifestarse externamente. Un hombre callado, sentado a mi lado en el autobús, está lleno de ideas y creencias de todo tipo. Pero ellas, aún cuando fueren antagónicas a las mías, no representan nada mientras solo estén en su mente. Tampoco representan mucho, si se decide a verbalizarlas y me las cuenta. Yo veré que caso les hago. Me preocuparé si, por esas ideas, el hombre decidiera hacer algo que llegara a afectarme en alguna forma evidente.








RSS de post










