
En el peculiar señalamiento de tráfico utilizado en Venezuela, en lugar de las usuales señales verticales que indican en donde comienza y termina una zona de aparcamiento prohibido, prefieren pintar los bordes de las aceras con el color conocido como amarillo tráfico. Por el contrario, si no están pintadas, o si lo están de color blanco, es que sí se permite aparcar. O al menos así solía ser antes.




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Un reflejo de mis ojos
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En la conocida Prueba de Aptitud Académica que se realiza en Venezuela, (equivalente en su propósito a la Prueba de Selectividad española), una de las mayores fallas de los estudiantes se encuentra en el área de comprensión lectora, que implica leer un trozo de texto y luego responder a varias preguntas sobre su contenido. Pero no es de extrañar. Hace unos pocos años, en ese país se realizó una prueba a los profesores de primaria y bachillerato. La conclusión principal fue que casi las tres cuartas partes tenían serias dificultades para entender lo que leían. ¿Qué les queda entonces a los alumnos?
En presencia de unos 50 mil católicos que se dieron cita este domingo 27 de abril en el Estadio de Beisbol de la Ciudad Universitaria de Caracas, hacia las 11:30 de la mañana, el Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, el portugués, cardenal José Saraiva Martins, enviado de Roma, promulgó la beatificación de la
El hombre vestía un sobrio traje gris de finas rayas verticales, y corbata de color azul claro. Tenia pinta de ejecutivo pisando los cuarenta. Ella tendría unos… ¿Quién puede saber la edad de una mujer? Pero, en todo caso, era unos cuantos años menor que él. Parecía sacada de una revista de modelos. Vestía un conjunto vaquero, de ceñido pantalón y ajustada chaquetilla con el botón superior desabrochado, quizás para que respirara un poco su exuberante anatomía.
Hace unos meses, después de un largo trabajo, logré depurar todo y que el blog se logrará ver completo en el navegador Internet Explorer. Pero no se cuanto duró ese instante de felicidad.
Llegas a Venezuela y compras una tarjeta telefónica de la empresa C. A. Nacional Teléfonos de Venezuela (CANTV), nacionalizada hace algunos pocos años. La pasas por el lector magnético de un teléfono público y escuchas que dispones de 28 minutos para esa llamada. Hablas unos tres o cuatro y te guardas la tarjeta en la billetera, junto a la tarjeta de crédito, la de débito y otras.









