
Eso de que la mayoría de los españoles en capacidad de salir de vacaciones prefieran hacerlo durante el mes de Agosto, tiene sus inconvenientes, dependiendo del lugar a donde decidas ir.
Conversando antesdeayer con un conocido me dijo que se fue con la familia quince días a Cádiz. Me contó que le llegó a parecer peor que estar en Madrid durante un mes corriente.
Para conseguir un lugar donde aparcar relativamente cerca de las playas tenía que dar múltiples vueltas con el coche. Luego se encontraba con que sobre la arena abarrotada de gente no había ni un centímetro libre para clavar la sombrilla, mucho menos para tenderse al sol. Por si fuera poco, intentar tomar algo en algún chiringuito cercano era estar dispuestos a formar en una larga cola y, al ser atendido, pasar la rabia del sablazo que te metían con los precios. Otro que fue a las playas valencianas me refirió poco más o menos lo mismo.
Sin embargo, lo que son las cosas. En las playas de Gijón me pareció que había poca gente durante los días de semana. Sé que las visité con la marea baja, que deja una enorme extensión de arena libre en la playa de San Lorenzo, pero no me pareció que cuando subiera el aspecto desahogado cambiaría mucho. La playa de poniente estaba aún más libre. Playas menos importantes del principado estaban todavía más desahogadas.









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Como dije en el post anterior, parafraseando la expresión real: a computador muerto, computador puesto o, mi portátil ha muerto, que viva mi nuevo portátil. No me ha quedado más remedio que, con todo el dolor económico que conlleva, adquirir otro cacharro nuevo. Un gasto no previsto en el presupuesto 2010.
Ha muerto mi ordenador portátil. Mi Toshiba Serie P100 color cobre, que me ha servido fielmente, ha fallecido en un lamentable accidente cuando le faltaba un mes para cumplir cuatro años conmigo.
Para un fumador, las circunstancias que pueden producir un estímulo a la necesidad de fumar pueden ser de muy diversa índole. Para unos lo es un café, para otros una copa de licor; para otros, simplemente, terminar de comer. Hay quienes aseguran que cualquier situación que los ponga nerviosos estimula rápidamente la necesidad de un cigarrillo que los calme. Otros dicen que es colocarse tras el volante del coche y querer fumar.
No es que en el verano los árboles y flores dejen de emitir sus aromas ordinarios. No provienen de la naturaleza los malos olores del verano a que me refiero, sino a esos que pueden convertir una simple estancia en una sala de espera, un día en la oficina o un viaje en bus o en metro en una desoladora y nauseabunda experiencia: son los olores corporales de ciertas personas.
Por teléfono móvil libre o liberado se entiende aquel terminal que puede operar con cualquier compañia telefónica con la que quieras contratar la línea. Por el contrario, el mismo teléfono comprado a una operadora específica, no solo lleva su logotipo sino que está “prisionero” o restringido a funcionar exclusivamente con ella, bloqueado para todas las demás.
Te robaron el teléfono móvil ¿Ahora qué?
A los gordos no los trago, debo confesarlo. Es algo más fuerte que yo. Lo he intentado, créanme que lo he intentado. He puesto mi mejor voluntad y esfuerzo, mas no ha servido de nada.









