Yo veo muy poca televisión. Salvo alguna película que pueda ser de mi interés, poco más veo que los programas de la naturaleza, los geográficos e históricos y alguno que otro de viajes. Pero ayer sábado, para descansar un poco la vista y la mente de tanto corregir novelas en el ordenador, encendí la TV poco más de las 21:30, dispuesto a realizar una revisión a salto de programas (zapping). Me quedé unos momentos en una película que había comenzado poco antes en TVE2 y me interesé. Se trataba de «El Comisario Salvo Montalbano ‘El camino de arena’».
Puestos a investigar un poco en Internet, resulta que el personaje es todo un clásico de las novelas policíacas italianas. En la comisaria de Vigatá, el barrio de Marinella y Montelusa, geográficamente inexistentes, el comisario Salvo Montalbano, protagonista de al menos una veintena de títulos de la prolífica obra de Andrea Camilleri, resuelve los crímenes en escenarios a veces ficticios, a veces reales, pero sin salir de los confines de la isla italiana de Sicilia.
Vigatá, Montelusa y los lugares que describe Camilleri como escenarios de las andanzas de Salvo Montalbano, sin embargo, existen en realidad. Donnalucata es el pueblo, que se encuentra en la provincia de Ragusa, situada en la punta suroeste de la isla. La playa de Marinella, donde Salvo Montalbano vive frente al mar es en realidad la playa de Punta Secca.
El Comisario Montalbano trabaja en Vigata, provincia de Montelusa con dos peculiares acompañantes. A pesar de ser un hombre de ley, Montalbano no duda en romperla para resolver sus casos ya que es conocido por su ironía. En esta ocasión se trataba de resolver el caso de dos caballos de carrera robados.
¿Qué fue lo que me atrajo de la película?











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