Ofertas engañosas

Señal de Pavimento resbaladizo al humedecerse

EPA
Amigo, cuidado te resbalas, no te dejes engañar

Durante algunos años, yo estuve afiliado a una cadena de grandes tiendas de ferretería y artículos del hogar. Para cada artículo tenían dos precios. Uno era el normal, para el público en general; el otro precio era más bajo, para los afiliados. Eso era inmediato, por lo que, al momento de pagar en caja, yo sabía que había obtenido un descuento real en el precio del artículo. Sin embargo, hoy en día existen ciertas tiendas, de esas llamadas de grandes superficies, por su tamaño, con promociones de afiliación que, para la mayoría de los consumidores, en mi opinión, no son otra cosa que ofertas engañosas.

Hace unos tres o cuatro años, como era gratuito, me afilié en una gran tienda nueva, que se proclama súper ferretería, también con venta de artículos y equipos para el hogar. Con esa afiliación, cada vez que comprara, iría acumulando puntos, a los que ellos llaman “voltios” que, yo podría utilizar como forma de pago para sus productos.

Como de costumbre, uno no presta completa atención a los detalles cuando le están hablando de estas cosas, ni las promotoras ponen demasiado énfasis en explicarlos, por lo que solamente se retiene lo que a uno le suena importante. Sin embargo, cuando al finalizar el año quise ver cuanto tenía acumulado, para convertir mis voltios en dinero, lo que recibí fue una descarga eléctrica. Yo no había comprado lo suficiente como para poder hacer efectivo el cambio de los voltios. En otras palabras, yo no había gastado en su superferretería el dinero requerido para llegar al mínimo que ellos exigían. Esta cantidad varía cada año.

Para enterarme mejor, hace poco tomé uno de los trípticos promocionales que ahora están dando. La promoción de afiliación que rige desde el 1 de enero hasta el 31 de diciembre del 2005 es la siguiente. Por cada mil bolívares en compras se recibirán 2 voltios. Cada voltio equivale a 10 “billetes” de la tienda. Quiere decir que, por cada mil bolívares gastados se tienen 20 billetes de crédito. Estos podrán ser utilizados como forma de pago para adquirir productos, pero única y exclusivamente en cualquiera de sus tiendas. Uno piensa que está muy claro.

Nada, pensé yo, por cada mil bolívares gastados ellos me dan 20 bolívares. Bueno, ese porcentaje del 2% es irrisorio para un país como Venezuela, en el que los márgenes de comercialización suelen exceder, y por muchísimo, el 100%. Pero la tienda, suele tener precios bastante competitivos y el asunto compensa, así que, de todos modos, no me va mal. Al menos eso es lo que yo pensaba, pero no es exactamente como creía.

En este año, para poder hacer efectivo el canje de voltios acumulados, se requiere haber gastado la cantidad de dos millones de bolívares como cuota mínima. ―Que vienen a ser unos 700 euros u 850 US$― Es decir que, si llegado el 31 de diciembre, solamente gasté, digamos que un miserable milloncejo y medio, esos 3.000 voltios que tengo acumulados y que me implican 30.000 bolívares en compras gratis, no los podré hacer efectivos no me servirán de nadita. Por cierto, para saber cuantos voltios se llevan acumulados, hay que llamar al servicio telefónico centralizado de atención al cliente. Yo lo hice ayer en la tarde. Me atendieron después de unos seis minutos en espera, con musiquita corporativa ―pudieron haberme puesto la “Oda a la alegría”―entrelazada con mensajes de “su llamada es muy importante para nosotros, por favor espere en línea”. Eso sí, la operadora fue de lo más cortés y afable. Me informó que obtener la información de mis voltios acumulados se tardaría un poquito, que si no quería esperar al teléfono ellos me devolverían la llamada. Aún la estoy esperando.

¿Les parece que este tipo de ofrecimiento es un verdadero descuento en sus compras, por el hecho de ser afiliados? A mi me parece que este asunto se acerca bastante más a lo que yo entiendo como una promoción u oferta engañosa… o casi engañosa. Solamente beneficia a los constructores, contratistas y grandes compradores que superen ese límite mínimo establecido. Sin embargo, no piensen tampoco que todo lo que puedan comprar en esas tiendas entrará en la suma del famoso voltaje. Siendo la “súper ferretería” que, entre muchas otras cosas, también vende materiales para la construcción, de los que, en cualquier obra o reparación de una vivienda, se consumen volúmenes que implican mucho dinero, son específicos en indicar que “las compras por volumen y las compras de cemento no generan voltios.”

En Venezuela, dos millones de bolívares en compras de artículos para el hogar se van en un momento. Eso se lo lleva solamente un aparato de aire acondicionado pequeño, o un refrigerador sin grandes sofisticaciones. Por otra parte, si me estoy gastando dos millones de bolívares en una compra y me dicen que me harán un descuento de miserables cuatro mil bolívares, ―1,30 euros por gastarse 700― lo que en Venezuela me equivale a dos tazas de café, soy capaz de acordarme de sus ancestros en la propia cara de la cajera, o quien sea. Porque una cosa es un descuento y otra muy distinta una limosna.

Pero el monto no es el caso que me motiva. Yo prefiero un descuento real, efectivo e inmediato, al mismo momento de pagar mi compra, sea esta una bombilla de dos mil bolívares o setenta mil en un galón de pintura. Si me ahorré mil bolívares, podré ir con ellos a tomarme un cafecito a cualquier sitio, o contribuir a comprar en otro lugar los artículos que no encontré en esta tienda. Eso sí que me haría sentir que ser afiliado significa algo.

Esto me recuerda las llamadas “ofertas” o beneficios que muchas entidades bancarias dicen tener para sus clientes. Realizan sorteos semanales o mensuales, que van desde yoyos, perinolas, sacapuntas, tostadoras, licuadoras y otras baratijas, hasta cosas más significativas como viajes o automóviles, si se mantienen o incrementan los montos depositados, etc., etc. ¿Por qué mejor no me aumentan la tasa pasiva, las de los intereses que me pagan, aunque sean un par de puntos, en lugar de dejarme los «beneficios» a una dudosa rifa? Nunca me agradó dejar mis cosas en manos del azar y la casualidad, por eso no soy apostador.

A un niño se le da a escoger entre darle dos caramelos en ese mismo instante, o cuatro si espera hasta la tarde, y lo más seguro es que dirá que le den los dos caramelos ahora. En esto de los descuentos yo hago igual. Por algo el refranero popular dice que más vale pájaro en mano que ver un ciento volar. Prefiero el descuento inmediato que la promesa ilusoria, basada en la condición resolutoria de esperar hasta acumular los gastos y cumplir con la cuota mínima… que no sé si llegaré a cumplir. Cuota que, por cierto, de no completarse, no es acumulable para el año siguiente. Viene a ser como esas rifas de las que, si nadie compró el número ganador, todo queda para la casa.

A pesar de las legislaciones cada vez más estrictas, la publicidad engañosa y casi-engañosa sigue siendo de lo más amplia, y abunda en todas partes. La podemos encontrar desde anuncios que prometen el éxito asegurado, lucrativas operaciones bancarias, píngües ofertas de operadoras de telefonía y de servicios ADSL, equipos o aparatos que no hacen lo que se ofrece, hasta ventas en catálogos de cosas que nunca llegan a salir a la venta. Y no digamos en los milagros de estética y reducción de peso. Hay que andarse con un cuidado tremendo.

En el caso específico de las afiliaciones a que me he referido en este artículo de hoy, te lo repito de nuevo. ¡EPA, amigo! No te dejes engatusar por ofertas engañosas. Asegúrate de lo que quieres y de lo que te ofrecen. Porque, no sé para los demás, pero lo que es a mí, estas cosas me parecen eso, ofertas engañosas, o quizás sean casi-engañosas. Claro que a quien le corresponde calificarlo es al organismo gubernamental competente en la materia. Yo solamente manifiesto mi opinión muy personal, sin apremio ni coacción, en el libre ejercicio de mis derechos constitucionales.

¿Y usted, amigo lector, qué opina?

flecha subir Al inicio
Home

On this day..

Esta entrada fue publicada en Divulgándolo, Venezuela y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

Una Respuesta a Ofertas engañosas

  1. blogum dijo:

    Hola quería decirte que en efecto hay muchos sistemas de contadores, yo también he puesto uno que te indica las banderitas de procedencia de las visitas. Pero creo que la muestra que pongo en mi blog es suficiente, además muchos tienen spam y no son muy recomendables. Si te sirve de algo yo utilizo el statcounter, en su versión gratuita, me parece el más completo y serio de todos los que conozcoe incluso se puede instalar invisible sin botoncitos ni historias.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *