Cosas simpáticas y cosas que ofenden

Muñeco muestraculoNavegando por esos blogs es posible encontrar de todo. En algunos no tienen la posibilidad de hacer referencias ―trackback― a los post, por lo que no sabrán si alguien los menciona en otro lado. Otros no tienen el menor interés en recibir comentarios. Otros hacen cualquier cosa por conseguirlos, y adornan sus páginas con lo que consideran más conveniente o atractivo para estos propósitos.

El simpático personaje de esta foto promete enseñarte su trasero si dejas un comentario. Habría que ver lo que el creador del blog entiende por eso. Porque en algunas culturas, enseñarle a uno el pompis es una broma, pero en otras es un insulto. Es posible que en los blogs que lo utilizan no se hayan detenido a pensar en esos significados y que, como consecuencia, algunas personas se sienten ofendidas con el personaje.

Claro que entiendo la dificultad de andar pensando en qué país podrían tener una idea contraria a la nuestra con respecto a alguna costumbre. Pero fíjense hasta donde ha llegado el problema con las caricaturas de Mahoma. Y siendo los blogs unos medios de comunicación de masas que trascienden fronteras, debiera uno ser cuidadoso, al menos hasta donde fuere posible, para no ofender sentimientos ajenos, si ese no era el propósito.

Porque hay cosas y cosas.

Muñeco muestraculo

En una bitácora me he conseguido con este otro monigote. El mismo promete matar un gatito por cada comentario que se deje. Si piensan que me sentí mal cuando lo leí, están en lo cierto. Me pareció de un mal gusto atroz. Creo que cada amante de los gatos, y de los animales en general, debe sentirse ofendido por tal alusión. Y aquí no había que pensar mucho en el significado y alcance de la afirmación, para saber que ofendería la sensibilidad de un gran colectivo. Y no entiendo por qué el creador de ese blog lo utiliza, porque lo que menos necesita es llamar la atención para conseguir comentarios, porque los tiene por docenas -aunque una buena parte de ellos sean insultándolo- No voy a mencionar el blog porque sería enviarle visitantes y no deseo hacerlo, ni aún por vía de la crítica. Es uno de los que he añadido a mi lista de jamás visitar. Después de leer algunos de los comentarios y respuestas del autor, me di cuenta de lo inútil que sería enviarle un email diciéndole lo que yo pensaba.

Ese monstruo matagatos allí colocado, me resulto como los blog que presentan pornografía explícita. No tendrían nada de particular si lo hicieran en forma más discreta, como en las páginas interiores; el que quiera entra en ellas y el que no pues sigue de largo. Pero hay muchos que tienen las imágenes en la página principal. No hay forma de que un niño que llegue al blog por cualquier circunstancia, deje de ver lo que allí se expone. Y no debería mencionar solamente a los niños, que al fin y al cabo son los más vulnerables, sino que hay que considerar que esas clases de imágenes hieren la sensibilidad de muchos adultos.
Pero, como he dicho, hay cosas y cosas; cosas que uno puede pasar por alto, y cosas que uno no puede soportar. Y parece ser que en este mundo tan libre, casi liberal, de los weblogs, a muchos no les interesa en absoluto los demás, solamente sus propias cosas en la búsqueda de la satisfacción personal. El slogan pareciera decir: al que no le guste que se joda.

P.D. Quizás debí haber titulado este artículo «cosas que divierten y cosas que ofenden»


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6 respuestas a Cosas simpáticas y cosas que ofenden

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