Los curas son humanos

un cura y una mujerLa mayoría de las personas, cuando ven que alguien lleva una sotana, hábito, cuellín blanco o cualquier otro indicativo de su condición de religioso, esperan encontrarse con un dechado de virtudes. Suponen la obligatoriedad de una gran comprensión, la amabilidad de un tío Ton, la paciencia de un Job y la abnegación y dedicación de la Madre Teresa de Calcuta. En suma, casi asumen que ese hombre o mujer debe rozar la santidad. ¿Acaso no han renunciado al mundo para dedicarse a Dios?

Vayamos por partes. ¿Han renunciado al mundo, o han escapado de él?

A modo de breve resumen ilustrativo, si nos remontamos a siglos pasados, encontramos que el primogénito de los hijos-de-algo y personajes con títulos nobiliarios, heredaba todas las posesiones. En consecuencia, los hijos segundones, para no vivir a la sombra del mayor, tendían a tomar los hábitos en alguna orden religiosa. De aquella manera, bajo la protección y favores de los encumbrados familiares, podían aspirar al cargo de alguna importante abadía, o a realizar carrera dentro del clero, obteniendo el prestigio del obispado y el cardenalato.

Los hijos-de-nadie, por el contrario, abrazaban los hábitos monacales para escapar del hambre, la miseria y toda suerte de necesidades. Y tampoco faltaban quienes lo hacían para tratar de huir de sus propios defectos e instintos, así como el Dr. Hikes trataba, inútilmente, de escapar de Mr. Jenkins. Por supuesto, haberlos había que también sentían verdaderamente el llamado del Señor.

Entonces, como motivador tenemos, principalmente, a la envidia fraterna, el hambre y la necesidad, y luego un poquito de verdadera vocación. ¿Qué podíamos esperar entonces?

Por otra parte, independientemente de las motivaciones reales, quienes se encontraban debajo de esas sotanas no eran sino simples hombres y mujeres, con iguales defectos que todos los demás. Muchos de ellos intentaban ser mejores, y lo conseguían, eventualmente. Otros no lo lograban por más esfuerzo que pusieran.

Aunque he venido hablando en tiempo pasado, estas mismas consideraciones podemos aplicarlas al presente. Hay cosas que nunca cambian.

¿Por qué estrañarnos ahora de todo lo que está sucediendo en el clero de la Iglesia Católica? ¿Que no quieren más el celibato? ¿Que la clausura ya no es atraciva? ¿Que la prensa airea múltiples casos de relaciones sexuales? ¡Pero si no es algo nuevo! ¿Cual es la sorpresa? Eso lleva siglos.

No son superhéroes, ni mártires, ni santos. Los curas también son humanos.

Como dato interesante, se afirma que unos 6.000 curas españoles están casados.

Imagen perteneciente a la serie televisiva Quart.

Actualización: 16-02-2008:

un cura con panfletoPor los motivos que aclaro en un comentario de este mismo día, he sustituido la imagen que utilicé inicialmente de cabecera (ahora aquí, en miniatura), que estuvo sacada de agrifonte.com

On this day..

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