Ninguna sentencia logra restituir el honor

manifestacion de medicos

Las sentencias absolutorias definitivamente firmes, o el auto de sobreseimiento de la causa dictada por los tribunales, podrán restituirte en tu libertad, en tu patrimonio o tu empleo. Pero hay tres cosas que jamás podrán hacer: devolverte los días que estuviste preso, eliminar de tu mente los sinsabores y angustias pasadas, ni restituirte la honorabilidad, la probidad y el buen nombre que perdiste.

La opinión pública que se forma en contra de una persona acusada, particularmente en los asesinato, sobre todo si el proceso ha durado años y fue público y notorio, es tan fuerte que no se disuelve por ninguna absolución judicial.

Tenemos el caso de unos profesionales de la medicina, acusados por supuestas sedaciones irregulares en el Hospital Severo Ochoa, de Leganés, Madrid, que fueron llevados a juicio y ahora absueltos, después de tres años. La actual decisión judicial podrá restituirlos en los empleos que fueron suspendidos, ¿pero quién les devolverá la confianza de los pacientes públicos hacia ellos, o los que perdieron en su práctica privada? ¿Qué sentencia restituirá, en la mente de las personas que los veían como homicidas, el buen nombre y la honorabilidad que esos médicos tenían? ¿Qué auto borrará de sus recuerdos la tacha de asesinos que les gritaron? ¿Qué orden judicial eliminará en ellos y sus familiares el infierno vivido durante estos tres años? Al igual que con la muerte, señora Esperanza Aguirre, también hay daños que son irreversibles.


En ese sentido, de poco vale si el juez solicita eliminar cualquier referencia de mala praxis en los expedientes de los médicos exculpados. Muy bien, pero ¿cómo se limpia el buen nombre, cómo se restituye el honor? Porque muchas personas aún pensarán que pudieran ser ciertas las acusaciones que con tanta saña les imputaron, pero que la habilidad de los abogados logró liberarlos. Y la duda suele ser muy mala consejera. Esa sombra se cernirá sobre ellos toda la vida, porque no faltarán quienes se lo recuerden.

A pesar de que, como contrapartida, esos médicos repliquen con las debidas denuncias y querellas por las acusaciones, muy raramente llegan a progresar en una sentencia penal o civil. ¿Entonces, qué responsabilidad quedará contra quienes, injustamente, les arruinaron la vida por atender una denuncia hecha de forma anónima? Por lo general, ninguna.

Es muy fácil acusar a alguien, sobre todo si hay un interés político de por medio, o para utilizar una cosa como justificativo o tapadera de otra, como parece que podría ser el caso del Dr. Luís Montes. Porque, en estas situaciones, no importa si se pierde el juicio, ya que se habrá conseguido el fin perseguido. Poco importan los daños colaterales sufridos por algunos, a los que se ha dañado el buen nombre y arruinado la vida. Y ni siquiera será necesario disculparse. En el juego del ajedrez político, para quienes están en las posiciones de poder, todos los demás son peones prescindibles.

En una reciente entrevista al Dr. Luis Montes por el diario 20minutos.es, le preguntaron los motivos por los qué se dio crédito a una denuncia anónima. Su respuesta fue:

Porque se quería desviar la atención de la privatización de la sanidad madrileña para ocultar que con fondos públicos se organice la sanidad privada.

Quizás haya sido eso, o no. Pero opino que está siendo demasiado fácil acusar con total impunidad. ¡Y bajo denuncias anónimas! Será cierto que la justicia siempre triunfa, pero, repito, la honorabilidad y el buen nombre es algo que una sentencia judicial no pude restituir. En este caso del Hospital Severo Ochoa, hay quienes opinan que hubo una persecución, y que habrán efectos secundarios.

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Una Respuesta a Ninguna sentencia logra restituir el honor

  1. Homero dijo:

    Ciertamente Jesús: ninguna sentencia logra restituir el honor de un inocente acusado. Por eso; se debe exigir responsabilidad en el ejercicio del cargo de fiscal (Ministerio Público) que son los que tienen el monopolio de la acción penal. Se debe exigir reparación del Estado por ser responsable de la justicia tardía y cara. Se debe exigir responsabilidad contra el gratuito calumniador u injuriador. Se debe exigir responsabilidad de los medios de difusión masiva que destruyen vidas humanas solamente por aumentar su “rating” de audiencia. Estas son imperfecciones de la democracia que urge corregirlas. Un saludo desde Nicaragua. H.

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