Reflexiones de una victima

Luego de un mes de forzada ausencia, me asomo por estos mundos de la Web, desde computador ajeno, en cualquier cibercafé, para garrapater unas cuantas lineas apresuradas. 

Lo hago mas que nada para sacudir el desgano y otras cosas, así como para agradecer los correos y comentarios que recién hoy leo.

Me ha tocado integrar las estadísticas de victimas que en Venezuela sufren la visita domiciliaria de ladrones. Llegué a la una de la tarde a mi casa, para encontrarme con cinco individuos adentro, y otro más que permanecía en el interior  de una inmensa camioneta, estacionada ante la puerta de la calle. ¿Quédate tranquilo y entra? ¡Ni hablar! Decidí enfrentarlos. 

 

 Después de unos minutos de fuerte algarabía e intercambios de golpes, en los que, por supuesto, me toco llevar la peor parte, los ladrones decidieron largarse apresuradamente. Pero lograron llevarse algunas pertenencias que antes de mi llegada habían cargado ya en el vehiculo. Entre ellas estaban mi nueva computadora portátil Toshiba Satellite P 100-103 de 17” con procesador Intel Core Duo T2400, y las cámaras digitales. Fue la parte que me dolió. Materialmente hablando, no fue nada que no se resuelva con unos cinco o seis mil euros.

Da gracias a Dios que estas vivo.

Esas fueron las palabras de los vecinos y muchas otras personas. ¡No, en absoluto! ¡Ese no es el hecho! Yo doy gracias todos los días por disfrutar de un nuevo amanecer. Y también cada minuto, porque vivo el instante, ya que el esquivo mañana podría no llegar para mi. Pero me intranquilizan esas palabras, porque reflejan una especie de Síndrome de Estocolmo  a nivel nacional. 

El Vicepresidente declara que el hampa nos ha desbordado. El Ministro del Interior dice que las acciones represivas no tienen efecto sobre la delincuencia. El Presidente de la Republica exige poner un freno a la inseguridad ciudadana. ¡Bullshit! Como dirían los norteamericanos. 

¡La mayoría de los venezolanos se están conformando con sobrevivir! Y esas palabras son precisamente una de las tantas falacias de este gobierno revolucionario. Si, mierda gubernamental ahora, cuando previamente, durante años, se ha incentivado la delincuencia y motivado las invasiones de fincas e inmuebles al afirmar que las cosas no son de quien las tiene sino de quienes las necesitan. El gobierno roba de diversas formas, una de ellas mediante las expropiaciones forzosas; los demas roban como se les acomode mejor.

Mientras el pueblo este temeroso, ya no solamente de salir a la calle, sino de dejar solas sus casas por unas horas, e incluso de llegar a ellas, por temor a encontrarse con los asaltantes, no se ocupara en pensar que carece de vivienda, de seguridad social adecuada, de atención medica, de medicinas, de trabajo y todo lo demás.  Creer que lo único importante sea simplemente sobrevivir, es lo mismo que abrir las puertas y dejar entrar en la casa a cualquiera que lo pida, y permitir llevarse todo con total impunidad, por temor a que cualquier oposición implique perder la vida o exponerse a la agresión física. Y pensar así es estar muerto anticipadamente, porque es una regla ineludible que todo aquello que mas tememos será lo que terminemos atrayendo.

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