Todo sigue igual en Venezuela

venezuela pisoteada

Regreso al país luego de 2 meses de ausencia.

La desolación que la vista de La Guayra me produce es deprimente. Salvo despejar las vías principales, muy poco ha hecho el Gobierno desde la gran tragedia producida en todo el Estado Vargas por el deslave de diciembre de 1999. Se esfumaron los importantes recursos económicos aportados por distintos países para la reconstrucción. Se volatilizaron en la nada, o quizás se dispersaron en las cuentas bancarias externas de altos dirigentes políticos. Los miles de personas que quedaron sin viviendas siguen sin ellas, mientras las promesas incumplidas continúan y la retórica no cesa. Me parece que Vargas es un estado sin esperanzas.

En otro, en las ciudades de Puerto La Cruz y Barcelona el panorama es el mismo que cuando me fui. En cuanto caen unas cuantas gotas de lluvia los semáforos se apagan durante días, las calles se inundan hasta rebasar los límites de las aceras, y el tráfico vehicular se vuelve una odisea. Mientras tanto, los peatones tienen que cruzar las calles con el agua a las rodillas. Los cortes no programados de luz por parte de la empresa Ele-Oriente son frecuentes. Uno de los últimos en mi zona duró más de 24 horas. Pero nadie se hace responsable. Es la voluntad de Dios, al igual que debe serlo la basura en las calles. Entre la que aquí tienen ya como «normal» más la arrastrada por las lluvias, la vista es lamentable. Mientras tanto, las enfermedades respiratorias aumentan entre la población. Las epidemias siguen presentes y reaparecen las que ya se consideraban controladas o erradicadas.

ranchito de latón 1Ampliar imagen

A nivel nacional, siguen las protestas de «los sin techo» ante las promesas incumplidas para dotarlos de viviendas «dignas». A muchos de ellos se les ha pasado ya el deslumbramiento que tenían, causado por la euforia del efecto psicodélico de las embriagadoras promesas presidenciales populistas, decretadas en un impulso visceral frente a una cámara de televisión en cadena nacional, que no como resultado de planificación alguna.


ranchito de latón 2Ampliar imagen

Estos engañados se atreven finalmente a denunciar públicamente los show mediáticos de las entregas de llaves, realizadas en programas televisivos, mientras la realidad parece ser que, uno y hasta dos años mas tarde, aún no les han dado vivienda alguna, ni les quedan esperanzas de verla.

Hay ONGs que afirman publicamente que las desapariciones de ciudadanos contrarios al régimen revolucionario siguen produciéndose. Solamente falta que comiencen a atreverse a denunciar cosas mucho más graves que por ahí se escuchan, ocurridas en la enorme Area 51 Venezolana, a ver si son ciertas. Aunque me inclino a creer un tanto en eso de que, cuando el río suena piedras trae. Porque no he escuchado hacer públicas en igual forma algunas cosas que se oyen por ahí, en murmullos cautos y siempre mirando hacia los lados por temor a los lobos. Se habla de los muertos que no existen, refiriéndose a una gran cantidad de personas que regresan en los aviones de Cubana de Aviación y otros vuelos nacionales, silenciosamente, envueltos en sacos de plástico negro. Sacos con cuerpos de quienes, en su momento, integraron alguno de los grupos de cientos de personas que, casi diariamente, salen esperanzados a someterse a alguna intervención quirúrgica en Cuba, la isla de la democracia más perfecta (según pregonan por allí) y la medicina revolucionaria. La isla en la que pareciera haber tantos médicos como habitantes. De otra forma no puedo explicarme la cantidad de ellos que exportan, o intentan exportar, alegando razones de ayuda humanitaria y desinteresada. Ese silencio de los familiares de quienes integran esas estadísticas inexistentes, quizás sea debido a que los visitan los hombres de negro. O será que quienes dicen haber visto esos sacos negros estaban confundidos por gases del pantano, por alguna nube de humo del escape de un auto, por la bolsa con los restos del catering del vuelo, o porque habían bebido más de la cuenta. Vaya usted a saber

Pero no han habido sorpresas para mí. Realmente no esperaba encontrar ningún signo positivo de cambio alguno. Las cosas siguen igual por aquí. Aunque decir que todo sigue igual que hace dos meses atrás no es exacto. Porque cada día que ha pasado más niños han padecido desnutrición o muerto de hambre, y más personas quedaron sin trabajo o sin hogar; cada día aumentó notoriamente el número de ranchitos y barracas de cartón y latón, y los pobres se han ido haciendo más pobres, mientras muchos otros seguramente sacaron fuera del país maletines repletos de dólares producto de la expoliación del pueblo. Van siete años de vacas flacas, y ahora vendrán otros siete en los que esas vacas se irán muriendo una a una.

Yo cierro los diarios que ojeé. No quiero leer más noticias sobre este país de ensueño, del enorme sueño colectivo del que muchos aún no despiertan. Porque dentro de dos meses, si me animo a revisar los titulares nuevamente, estoy seguro que me encontraré con nuevos refritos de las noticias de antes de ayer. Porque aquí hay cosas que no cambian y que, por ahora, tampoco parece que cambiarán a corto plazo.

Home

On this day..

Esta entrada fue publicada en Divulgándolo, Venezuela y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

13 respuestas a Todo sigue igual en Venezuela

  1. Pingback: guardafaro.net » Un votante sin candidato

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *