Que el polémico presidente de Francia haya querido darle a Ingrid Betancourt la Medalla de la Legión de Honor, es cosa de él y los franceses. Y que dignatarios de otros países le hayan conferido también honores, me parece interesante como fenómeno social para estudio. En verdad que todos nos regocijamos por haberles quitado algunos prisioneros a las FARC colombianas. Pero que se mencione la posibilidad de que se le solicite el Nóbel de la Paz a Ingrid, eso si que me parece un exabrupto supino.








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