Alcohol, drogas y muerte en las carreteras

VAso de cerveza, cigarrillo y tapaDe nuevo, personas muertas al ser atropelladas por un camión cuyo conductor estaba bajo los efectos de las drogas o del alcohol en tasas muy elevadas. Otros casos, los más, son por conducir ebrios. ¿Hasta cuándo va a seguir esta sangría de vidas, siendo tan sencillo corregir las causas y evitarlas?

Hay muchos autos actuales que no permiten arrancarlos mientras se mantenga encendido algún aviso crítico, como el del aceite o la temperatura del motor. Hay sistemas que detectan si el conductor está cansado o durmiéndose. Así mismo, ahora contamos con la tecnología suficiente para que en cada camión, en cada autobús y en cada auto haya un detector de niveles de alcohol que impida que se pueda arrancar si se sobrepasa el nivel admitido. Así de sencillo es.

El Nissan Fuga cuenta con un dispositivo óptico que reconoce si el conductor esta borracho. Se encuentra en estado de experimentación para desarrollar un prototipo de vehículo.

Un simple acuerdo gubernamental bastaría, mejor si es a nivel mundial o al menos para los vehículos que se comercialicen en España, tendiente a que todos los vehículos nuevos (a partir de un corto plazo) cuenten con tal dispositivo integrado. Porque resulta que España tiene un problema: el 40% de los muertos de tráfico consumió droga o alcohol.  Por si ello fuera poco las drogas van ganándole terreno al alcohol como primera causa de muertes en la carretera.

Para los vehículos existentes, comenzando por los camiones y autobuses, se les da un plazo; pero no de quince años, diez ni cinco como si fueran buques, sino un máximo de uno o dos, a fin de que instalen el dispositivo de manera obligatoria. No estamos pidiendo favores porque ya estamos más que retardados y cada día cuenta, porque cada día que pasa cuesta vidas humanas.

Eso sí, han de preverse fuertes sanciones económicas para quien los desactiven o truquen (si acaso fuera posible hacerlo), y la pérdida del carné profesional o, al menos, una gran parte de los puntos. Además de que podría conllevar aparejada responsabilidad penal. Asunto resuelto.

Por supuesto, así como se vigila con tanto celo (recaudatorio quizás) el no uso del cinturón de seguridad, deberá de vigilarse la existencia y funcionamiento de tales dispositivos de control, o no estaríamos haciendo nada. Porque ya sabemos que el hecho de que a un conductor le hayan quitado los puntos no ha evitado que vuelva a ponerse tras el volante de un vehículo, y de que haya vuelto a tener accidentes de manera reiterada. Porque si perdió el carné probablemente haya sido por no respetar las leyes.

Según un artículo publicado en el diario español El mundo, el 16-05-2017,
Los reincidentes en infracciones por alcohol y drogas perderán el carné de conducir y serán tratados.

No obstante, eso es absolutamente insuficiente, porque no se trata de penalizar los sucesos y darle luego tratamiento de rehabilitación al causante, que no está mal, sino que ha de prevenirse que sucedan esos hechos, no lamentarse después y poner pañitos calientes. Porque eso es lo que se ha hecho hasta ahora y ya vemos que no ha servido para nada.
La medida de la obligatoriedad de los detectores de alcohol incorporados será extensiva al uso de detectores de droga por el aliento,  que también habrán de ir incorporados de norma en los vehículos, que ahora ya los hay y pueden detectar cinco o seis tipos de las drogas de uso más frecuente.

En Francia, los conductores están obligados a llevar su propio dispositivo medidor de alcohol por el aliento. Que añadan el de drogas y que los demás países de la UE sigan el ejemplo.

En el respectivo artículo sobre el Nissan Fuga, el redactor opina (resaltado mío):

«Estas tecnologías son algo polémicas: aunque sea para salvar vidas, la tecnología no debería actuar en contra de sus usuarios, y por otra parte es muy improbable que alguien que pague este sistema sea el tipo de persona que después va a conducir bajo los efectos del alcohol».

Yo no estoy de acuerdo con esa opinión, porque:

Primero: no se trata de que alguien que pague por este sistema sea el tipo de persona que después va a conducir bajo los efectos del alcohol. Porque no es que se trate de un accesorio opcional, sino que tiene que ser algo obligatorio.

Segundo: No se trata tampoco de que la tecnología de detección de alcohol y droga en el conductor “atente contra él como usuario del vehículo”, sino que va en favor de preservar su vida y la de los demás conductores y peatones. Eso está por encima de toda consideración. Y repito: no ha de ser un accesorio más que el comprador solicite o no o pide que se lo quiten y le hagan el descuento, sino de un dispositivo tan de norma como los cinturones de seguridad, el freno de aparcamiento o el indicador de nivel de combustible.

Que el ordenador de un motor te impida encenderlo porque indica que tienes que cambiar el aceite, debido a que se ha cumplido con el kilometraje establecido para ello, como ocurre en la actualidad con diversos vehículos, sí que es actuar en contra del usuario y de sus decisiones.

Incluso puede ser un acto criminal, si estoy en una emergencia medica o en otra y peligra mi vida a la de otros por causa de ese hecho que me impide encender el auto y que, probablemente, no le causará ningún daño al motor por unos kilómetros más. Las indicaciones de cambio que cada aceite tiene son fechas tan orientativas con lo son las de caducidad de un alimento.

En todo caso, incluso cuando la viscosidad u otras características del aceite ya no sean realmente las adecuadas, he de ser yo, como conductor y en función de lo que que me esté ocurriendo, quien decida si merece la pena arriesgarme a dañar el motor, que posiblemente fuese el mal menor.

En diez de los últimos catorce autos que he tenido, yo he utilizado aceite sintético de alta calidad, que me daba un mayor kilometraje entre cambios. En todos los que hice pude comprobar que todavía hubiera podido hacer quinientos o mil kilómetros más, porque la viscosidad y calidad del aceite seguía siendo excelente. Eso sí, así como puedes utilizar un sistema de suspensión o unas llantas mejores que las que trae de norma tu vehículo, yo usaba filtros de aceite de calidad y capacidad mayor que la recomendada por el fabricante, porque es un elemento vital en la vida del motor.

Por más que un aceite “recomiende” su cambio a los 5.000 km (por ejemplo) no estará en igual estado el de un auto que hizo esos kilómetros en un viaje por autopista y carreteras, en un período de cinco días y sesenta horas, que aquel que lo hizo en siete meses y más de mil horas de uso del motor metido en atascos diarios. Porque no se trata de cuántos kilómetros recorrió el auto, sino cuántas horas trabajó el motor y en qué condiciones de régimen y temperatura. Si fuera por el kilometraje, a equipos como un generador de electricidad instalado en una fábrica no se le cambiaría el aceite nunca, porque no hace ni un solo kilómetro. Pero uno de estos autos “inteligentes” te puede dejar tirado porque te indica que tienes que cambiar el aceite de inmediato, teniendo el cárter lleno. Eso sí que es una intromisión en tu vida y en tus decisiones.

La tecnología para evitar las muertes por atropellamientos y choques, causados por conductores ebrios o bajo los efectos de las drogas, está ahí disponible. No tomar las medidas necesarias para imponerla es, a mi juicio, una acción criminal por omisión, de la que las autoridades responsables deberán de responder.

Hoy día hay tecnologías probadas que contribuyen a la seguridad en los autos y debieran de ser incluídas de norma en todos, y estas son algunas de ellas.

 

On this day..

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