Algo sobre blogs

retrato del el autorHace semanas que mi amiga Curiosa me asignó una tarea en su blog. Se tratan de seis preguntas sobre los blogs. Acepté, porque me hicieron reflexionar un poco, por tratarse de esas cosas que hacemos sin detenernos a pensar. Vamos, que es como si alguien te preguntara: ¿Cómo haces para caminar? Así que, aunque bastante retardado, cumplo con el compromiso adoptado.

1- ¿Qué clase de información buscas en un blog?
Es una pregunta un tanto rarilla, porque, a menos que alguien sea monotemático y obsesivo-compulsivo, yo busco casi de todo lo que entre dentro de mi campo de mi interés: software, hardware, tecnología, fotografía, música, noticias de actualidad, cuentos, poemas, animales, chistes, etc.

2- Si es un blog temático, ¿consideras que cómo lector puedes confiar que siempre sabrás qué encontrar en ese sitio?
Pues si es estrictamente temático, seguramente que sí; particularmente si lo tengo marcado en mis favoritos.

Estas dos primeras preguntas me parecen como las iniciales del concurso ese: ¿Quien quiere ser millonario? Son las facilonas.

3- ¿Crees que existen seudónimos que han logrado respeto tanto o más que los que firman con nombre y apellido?
No cuento con información del porcentaje de uso de seudónimos en los blogs, como para responder eso. Pienso que un seudónimo es un nombre identificativo tan válido como el nombre de pila y los apellidos. También tengo muy claros los motivos por los que alguien, en este medio tan global, pueda querer mantener un bajo perfil mediante el anonimato. En la literatura tenemos muy vivos ejemplos de grandes autores que utilizaron seudónimos con los que alcanzaron renombre; no veo porque deba ser distinto en los blogs. Utilizar el propio nombre o algún alias no hace diferencia en la calidad de los contenidos.

4- ¿Dar el nombre en el blog asegura la credibilidad y significa dar la cara?
Las páginas propiedad de empresas, organismos u organizaciones tienden a ser más creíbles que las de un individuo particular, al menos de entrada.

Por supuesto que, quien utiliza su nombre propio, está dando la cara. Indica que no tiene nada que esconder, ni de que avergonzarse, y demuestra que tampoco tiene temor de ejercer esa actividad; no le importa que lo identifiquen sus posibles opositores o detractores, ni tampoco que lo vinculen con algo o alguien, ni que lo acosen fotógrafos o cazadores de autógrafos.

En mi opinión, encontrar una bitácora firmada con nombre y apellidos, inclusive con foto del autor, perfil profesional y una dirección de correo electrónico, da cierta apariencia inicial de seriedad, y por lo tanto de veracidad; sobre todo si se trata de un blog temático en alguna especialidad del autor. Porque si alguien escribe sobre la fiebre amarilla, y es un médico con especialización en medicina tropical; o escribe sobre el diseño de ordenadores portátiles, y se trata de un ingeniero de sistemas, debo suponer que sabe de lo que está hablando. Pero dudo que la credibilidad esté asociada con el uso o no del nombre propio, como ya he dicho en el punto anterior.

Como ejemplo puntual, me viene a la mente el caso del famosísimo «Blog de una mujer gorda» (luego cambiado a «Más respeto que soy tu madre»). Supuestamente se trataba de Mirta, un ama de casa argentina, plenamente identificada con sus nombres y apellidos, al igual que toda su protagónica y carismática familia, los Bertotti; sobre los que ella escribía de las cosas de la vida diaria con el desparpajo de cualquier maruja de barrio. Al final, resultó ser una telenovela, o blogonovela; pura ficción de una familia típica, y escrita no por una mujer, sino por un hombre.

En definitiva, son los lectores los que terminarán calificando a un blog como de contenidos creíbles o no, de acuerdo a lo que leen y a sus propios conocimientos sobre la materia de que se escribe. Yo soy asiduo de algunos blog con seudónimo, a los que concedo credibilidad.

Por cierto, que hay quienes opinan que un contenido escrito con lenguaje depurado y gramaticalmente correcto es síntoma de credibilidad; en contraposición con otro donde abunden los errores ortográficos y poco cuidado en la redacción. Yo no estoy de acuerdo, porque la credibilidad de lo que un individuo dice o escribe, no tiene nada que ver con la manera como hable, con su formación académica en el manejo del idioma, o de la forma como lo exprese. No se puede pedir que solamente los profesores de gramática y los académicos de la lengua sean los únicos que escriban y se les de credibilidad. Podemos encontrar muchísimos comunicadores sociales y periodistas, que no demuestran poseer un conocimiento estricto del lenguaje escrito.

5- ¿Qué te hace volver a un blog y convertirte en lector fijo?
Diversas cosas: en algunos es por el diseño; en otros por la forma de escribir del autor, (que no tiene necesariamente que ver con la calidad, o con el valor literario de lo que escribe), o por el contenido, fotos, etc.

6- ¿Por qué sueles comentar?
Porque el tema me motiva y, en ocasiones, tan sólo para decir que me encanta el blog, si no encuentro otro sitio adecuado para hacerlo. Pero no por compromisos, ni por cortesía o por no dejar; eso que llaman la fórmula del «pasaba por aquí…»


Curiosa, la asignación está cumplida.


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