Avatar, más allá de lo superficial y aparente

Poster de la pelicula AVATAR¿A cuántos les importa la vida de una abeja?
Me importa a mí.
Quizás has tenido la oportunidad de ver una abeja que ha entrado en tu casa, o en algún recinto cerrado. Termina subiendo y bajando por el cristal de una ventana, sin comprender qué es lo que se interpone entre ella y su libertad exterior. Finalmente muere agotada por el inútil esfuerzo. Eso si alguien no la mata antes por temor a que, quizás en algún extraño acto de salvaje violencia, el insecto ataque a todos los presentes clavándoles  su aguijón.

Sobre este particular recuerdo en forma especial mis años por el Río Orinoco,  cerca de una de mis casas en Venezuela, donde, innumerables veces, tuve la oportunidad de notar el desconcierto con que las personas “civilizadas” me miraban cuando yo impedía que mataran alguna abeja, incluso avispas, que estaban atrapadas en esas circunstancias. No daban crédito cuando me veían colocar la mano desnuda sobre el cristal, delante de la abeja, esperar que se subiera a mi palma y, con toda calma, sacarla al exterior y verla alejarse volando. Y así, una por una, en cierta ocasión rescaté a ocho seguidas, que habían entrado en el interior del puente de mando de un buque petrolero.  En aquellos rostros que me observaban había de todo, desde el asombro por el hecho de que tales insectos no me picaran, hasta las sonrisillas socarrones del que piensa que estás algo chiflado. Debe ser parte de esa locura mía.

Si alguien ya no lo sabe por su propia experiencia, yo no intentaré perder el tiempo buscando palabras para tratar de explicarle lo que se siente al ver una muerte inútil; aunque sea la de una abeja.

¿Y qué tiene que ver esto con la película AVATAR?

losdos protagonistas de AVATAR

Pues, en mi opinión, esa es la esencia de toda la película; el respeto profundo por todas las formas de vida, lo que incluye a la vegetal.

Hay diversas formas de leer un libro, según cada quien. El corrector editorial lo hará analizando la ortografía y otros aspectos gramaticales. El revisor crítico desmadejará la trama, la fuerza y relevancia de cada personaje, la conclusión de cada hilo argumental  y otros muchos factores. Sin embargo, el lector simple, a quien el libro va dirigido, tiene tanto la opción de hacer de crítico, como la de dejarse llevar por lo que el libro propone; identificarse con uno de los personajes y vivir la historia, aceptándola como un hecho.

Solo vistos de esta última forma tendrían sentido libros y películas con temas fantásticos y de ficción, como las sagas de Harry Potter, Crepúsculo, el señor de los anillos y tantas otras.  ¿Las películas de Potter son un fraude porque es mentira que se puede volar en una escoba, amén de tantas otras irrealidades? ¿Alguien ha criticado Luna Nueva porque nadie se puede transformar en lobo, menos en un segundo, y mucho menos en pleno salto?  ¿O que los colmillos de un vampiro no salen y se retraen con la velocidad de una navaja automática? Aceptas la proposición que te hace la trama y te dejas llevar por ella.

Eso fue lo que yo hice al ir a ver AVATAR, la película de James Cameron. Mi opinión sobre la simpleza y atemporalidad de la trama y otros aspectos ya la di en mi escrito anterior. El tema podría haber sido el de cualquier manido westerm de los tantos que vi en mi juventud, contándome historias irreales en poblados de utilería y con actores caucásicos haciendo de indios pieles roja. Quizás hasta podían reflejar, con mayor o menor fidelidad, algunos de los tantos genocidios cometidos contra esa raza.

En esta película de AVATAR, en Pandora me propusieron una geografía asombrosa y alucinante de un mundo con montañas flotantes y plantas bioluminiscentes.  Yo decidí aceptarlo como real, pues no era mi interés analizar los efectos técnicos, ni me importaba lo más mínimo si el diseño de los helicópteros era original o estaban reciclados de Terminator 2; los trajes armaduras eran de Starship Troopers, ni cosas por el estilo. Yo no fui dispuesto a las comparaciones; acepté la trama, me identifiqué con un personaje y viví su experiencia a través de él.

Banshee de la pelicula AVATARMe fue muy sencillo entender los sentimientos de los Na´vi con respecto a la integración de la naturaleza y a una única deidad compuesta por toda la energía de los seres vivos, siendo ella la suma de su sabiduría. Me fue muy fácil participar en la tristeza que sentían aquellos seres azules  ante el sufrimiento innecesario y la muerte inútil de un solo animal, aunque fuera salvaje. Me fue muy fácil comprender lo que los Na’vi podían sentir cuando se unían mentalmente a un animal “domesticado”: el gozo de su presencia afectuosa, el placer de acariciarlo, de hablarle, de sentirlo cerca. Porque ya sea que se trate de un gato, un perro, un caballo o un elefante; o bien un pterodáctilo o banshee, un enorme saurio o cualquier otra bestia,  tan solo cambia el animal, no los sentimientos de la relación.

También resultó sencillo, demasiado, lamentablemente, compartir el sentido dolor de los Na’vi  ante la pérdida de uno de esos animales compañeros que les eran de utilidad; la destrucción planificada y maliciosa del árbol que les sirvió de hogar durante milenios, y la del que grababa sus voces y reproducía las de sus antepasados. Por otra parte, en el transcurso de toda la película, también me  resultó realmente fácil desentenderme de consideraciones irrelevantes, como elucubrar si los cuchillos que usaban tenían hojas metálicas y los Na’vi conocían la forja, o si eran de alguna delgada, resistente y afilada sustancia natural.  ¿Qué lado escogiste tú, amigo lector?

imagen de la pelicula AVATARHe tenido algunas maravillosas oportunidades de observar delicadas formas de vida durante mis inmersiones en el mar, particularmente entre la familia de las medusas, y los extraordinarios fenómenos luminosos nocturnos de los calamares en ciertas épocas. Pero ni en película había visto una forma tan sutil y hermosa como las toquirinas (o como se escriba el fonema con que los Na’vi llaman a las semillas flotantes del árbol sagrado). Sus formas y sus movimientos,  su gracia, delicadeza,  luminosidad y aparente sentido del discernimiento, que las hace ser más bien del reino animal que del vegetal, me pareció que lograron asomar, en cierto grado, formas de tipo angelical.

En la actualidad mercantilista-materialista en que vivimos, con eso de que, para quienes no creen en dioses todo les da igual y, a quienes si creen, como resulta que esa deidad puede estar en cualquier parte y no necesariamente en un animal, un árbol, en un bosque o en toda una selva, pues no importa si convertimos el planeta en un peladero como la Isla de Pascua, un inmenso y yermo desierto de Atacama o en un cascote celeste cubierto de cemento. No importa si las plantas y casi todas las especies animales lleguen a ser escasos objetos de exposición  en museos de ciencias, tal cual hoy lo son los mamutes, dinosaurios, tigres de Tasmania y tantas otras especies. Distinto comportamiento tienen quienes creen que esa divinidad está en el espíritu de todos los seres vivos y se manifiesta a través de cada uno. ¿Conservación o conservacionismo y ecologismo ante consumismo? ¿Naturalismo contra tecnicismo? ¿Preservación frente a destrucción? ¿Racionalidad contra irracionalidad? Quizás. Que cada quien se siente en el lado del banco que le parezca mejor.

En la película AVATAR, James Cameron nos presenta a los “salvajes” aborígenes Na’vi como seres totalmente compenetrados con la naturaleza y con el conocimiento de la energía espiritual universal, su conservación y transformación. Hasta los ¿bailes? que montó el coreógrafo Lula Washington, (director del Lula Washington Dance Theater), son muy distintos de los que nos suelen presentar en otras que pretenden describir comportamientos  indígenas. Los Na’vi del clan Omaticaya no daban saltos en largos y agotadores bailes. Por el contrario, unidos uno a otro, con sus cánticos de tonos bajos y con sus movimientos, los Na’vi crean una sensitiva danza sentados, conectados  al suelo y a la naturaleza a través de los peculiares filamentos que surgen entre su cabellera. Hacen círculos con sus troncos generando una poderosa corriente de energía anímica, producto de la suma de todos ellos; como si fueran uno solo.  Eso es conocer cómo se forma la energía, cómo generarla y cómo utilizarla.  Pregunten a un maestro de Tai Chi Chuan lo que movimientos circulares, adecuadamente realizados, pueden generar. Comprenderán entonces la fuerza de cientos de personas unidas haciéndolo al unísono.

Hay muchas enseñanzas que podemos sacar de esta película, aunque solo pretenda ser eso; una simple película de ficción para entretenernos durante algo más de dos horas. O también podemos quedarnos en lo superficial:  la irrealidad del mundo creado, la controversia de escenas que se puedan parecer a tal o cual otra película; el elevado precio de la entrada, la incomodidad de unas gafas 3D colocadas sobre las propias; la elevada taquilla recaudada o el polémico cigarrillo que se fumaba la Dra Grace Augustine (amargada como humana, pero feliz dentro de su híbrido cuerpo AVATAR, siendo una Na’vi y disfrutando de su  pasión botánica). O bufar improperios diciendo que es imposible que, a través de un simple árbol, se pueda realizar el transvase de la mente y la conciencia anímica de un cuerpo físico a otro.

Podemos perdernos en muchísimas otras consideraciones similares. Discutir durante semanas acerca de la aplicación de las polémicas teorías económicas de la Escuela de Chicago, sobre el libre mercado y de quien es la propiedad. O el por qué los bienes han de ser de quien dice necesitarlos (y tiene la fuerza suficiente para tomarlos), no de quien los tiene y le pertenecen por derecho. Igual podemos enfrascarnos en acaloradas discusiones sobre si el acto de Jake Sylly tomando partido por los Omaticaya, fue un acto de traición hacia la raza humana o qué. Porque la película da para todo.

Yo decidí verla de una forma. Así, cual te cuento, fue como yo la vi. ¿Cómo la viste tú?

On this day..

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Una Respuesta a Avatar, más allá de lo superficial y aparente

  1. Levia dijo:

    Me encanta la simpleza y esencia que emana de tu articulo, podria decir que las fibras de mi cabello habian sido enroscadas a la trama, siempre me senti dentro de la trama y vivi las escenas, nada alli era extraño, nada era rebusque comercial a mi humilde criterio, todo tenia coherencia y una logica viva…hasta son azulesiii como la nueva humanidad, el sentimiento de unidad a la vida me impacto y creo que somos navii en la tierra muchos que luchamos por la preservacion de LAS VIDAS del organismo que conformamos como humildes celulas …AVATAR es nuestro espejo del futuro cercano, es la decision de dejar atras al ser del sistema y optar y ser leales a la vida real, la pacha, gaia, el planeta azul es la joya viva que no vemos, creemos ser los dueños de todo cuando ni siquiera sabemos crear, nuestra unica creación real y humana es la BASURA, ya que en la naturaleza nada es basura, todo es reciclable…basura es nuestra creacion humana cosas imposibles de reducirse a elementos, espero aprendamos, tenemos 7 años hasta 2025 para saber si llegamos a 2050 como especie, como mundo, como almas….

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