De la mano de Dios

Gorrioncillo

Un simpático y poco tímido gorrioncillo urbano aceptó mi invitación para merendar.

Se posó en el respaldo de la silla de al lado, en la terraza de la cafetería. Hasta soportó, con cierta curiosidad, que le tomara la foto, poniendo su mejor ángulo.

La precaución por delante.

No estar mucho tiempo quieto, al descubierto, es el principio de su supervivencia.

Cruzó por mi mente la idea de que, los animales silvestres, viven de la mano del Creador.

Pero un rato más tarde, unos pocos metros más allá, en el Paseo del Pintor Rosales, otra imagen me hizo pensar un poco más.


Indigente durmiendo en un banco del parque


Ante este otro cuadro, con relación a los seres humanos, de muchos de ellos solamente el Creador sabrá cómo viven.

La mayoría de nosotros nos enteramos de cómo mueren, si los noticieros nos lo informan.

On this day..

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2 respuestas a De la mano de Dios

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