Entre religiones y dioses

Palacio Almudena con torre mezquita, composiciónMi artículo Papá Estado y mamá Iglesia, motivó otro de mi amiga María Luján, que tituló Laica y del cual señalo lo siguiente:

(…) Me parece genial que la Iglesia Católica Española se dedique a decirles a sus fieles, las conductas y comportamientos más adecuados para llegar a la vera de Dios.
Pero es obvio que todos los ciudadanos del Estado Español estamos sometidos y protegidos por la Constitución, y en el tiempo libre, cada cual que se dedique a tener el comportamiento que mejor le parezca, siguiendo las indicaciones de su particular profeta.
Tan respetable me parece Jesús, como Mahoma o como Buda, pero ninguno de los tres formaba parte del grupo de hombres que redactaron la Constitución, de 1978.
Yo me que quedo con lo de “Estado social y democrático de Derecho”, un solo renglón(…)

Pues zapatero a tus zapatos. Al César lo que es del César. Separación de poderes, como debe ser en una sociedad democrática.

Pero leyéndola a ella, y viendo en la prensa las reseñas del viaje del Papa a Turquía que entró y [Enlace bloqueado por la Tasa española AEDE], en Estambul, como un símbolo de acercamiento hacia el Islám, recordé algunas cosas que me resultan un tanto contradictorias, entre lo que muchos predican y lo que hacen.

Hace un tiempo leí el comentario de un reconocido jugador de fútbol, católico cristiano, al parecer. No hacía más que manifestar lo que muchísimos sienten. Dijo respetar todas las creencias religiosas, pero que no se sentía capaz de entrar a rezar a una mezquita. Yo me pregunto ¿por qué no?

Papa en la Mezquita AzulEn las enseñanzas cristianas se trata de enseñarnos la existencia de un solo ser superior, de naturaleza divina, por encima del cual no hay nadie más, y fuera del cual no hay nada más.

Pues me parece muy bien. Esa es mi creencia, y no porque me fuera inculcada en mi niñez y juventud. ¡Y mira tú que fui bastante conflictivo en este sentido, cuando estudiaba en colegios de religiosos! Porque yo no daba nada por asentado ni aceptaba ni aún hoy acepto que me digan, y encima como imposición, que tengo que creer algo simplemente porque sí, sin lugar a explicaciones lógica. Tan solo alegando que el ser humano no está en capacidad de entenderlo. Todo tiene una explicación.

Pero acepto la teoría monoteísta. No por enseñanzas, sino porque resuena adecuadamente dentro de mí; va con mis ideas más profundas, esas con las que ya se nace, no con las que se aprenden socialmente. Hace muchos años que me interesé por las religiones comparadas. Podría decir que mi religión actual (si es que tengo una) es ecléctica. Prefiero decir que como filosofía de vida he tomado de cada una aquello que me parece mejor, más moral, más ético; más lógico, más acorde con mi sentir íntimo. Al fin y al cabo, me parece que nadie es guardián exclusivo de la Verdad Única y Absoluta, como para argumentar que esta o aquella es la verdadera, y no solamente exclusiva, sino excluyente.

la Mezquita Azul, EstambulSi acepto como cierta la existencia de un ser único y superior (aunque no necesariamente por llamarlo «ser» lo revista con cualidades humanas ni siquiera antropomórficas), ¿por qué habría de encasillarlo dentro de un nombre exclusivo, tal como «Dios»? ¿Acaso puede importarme que en otros lados lo llamen Ala, Jehová, Brahma, Manitú o como les acomode mejor? ¿Iremos a una guerra ―comercial ya que no santa― porque en España se le diga pantalón a una prenda de vestir y, en algún otro lugar del orbe, se le llame trouser, o broek, sabiendo bien que nos referimos a la misma cosa?

Siguiendo dentro de esa misma tónica, tampoco me importan las formas externas y el contenido de las oraciones preestablecidas que se recen en los templos. Al fin y al cabo, las únicas oraciones que de verdad sirven son las que salen del corazón en los momentos adecuados. ¿No es acaso al dios de vuestros corazones a quien debe uno dirigirse cuando invoca a la divinidad suprema?

En suma: yo no tengo ningún inconveniente de entrar en cualquier sinagoga, mezquita o templo de cualquier otra religión y ponerme a orar, respetando sus rituales externos. Porque ese dios al que ellos nombren en sus lenguas es también el mío, porque no hay otro. ¿O es que predicamos una cosa y pensamos y hacemos otra?

Con respecto al politeísmo, siempre me pregunté por qué razón la Iglesia arrasó con tantas culturas llamadas «paganas» alegando que adoraban a múltiples dioses ―del sol, del trueno, de las cosechas, de la primavera, etc.― y terminaron llenando sus templos con figuras de los mismos. Porque entro en cualquier iglesia y la veo llena de imágenes de vírgenes y de santos ―patrones del trueno, de las cosechas, de la primavera, de los chóferes, de los caminantes, de los mineros, de los…

Son cosas que me pregunto.

Notas de autor.
Fotos: La del Papa ha sido obtenida en el artículo ya enlazado del diario elmundo.es. La de la Mezquita Azul, en Google.

La fotografía de portada es un montaje ligero que realicé, con una foto que tomé al Palacio de la Almudena, y otra del minarete del Centro Cultural Islámico de Madrid, comúnmente llamada «La Mezquita de la M-30». Yo veo esta foto como una imagen de unión: dos religiones y dos culturas como una sola, pues ambas tienen un mismo Dios, aunque le den distintos nombres. Dos iglesias en un solo edificio.

On this day..

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6 respuestas a Entre religiones y dioses

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