La gallega de oro, el precio de unas tetas.

Desnudo femenino de la Gallega de CancúnDejando en el blog shikihouse un abultado comentario que tuve que reducir, me pareció que aunque no había querido escribir sobre esto, ya era hora de hacerlo.

Con respecto a ella he leído de todo. Lo que le sucedió a Ana María Ríos durante su viaje de novia a Cancún, México, es algo harto conocido y en lo que nadie quisiera verse envuelto nunca. Y que, tanto las autoridades españolas como los vecinos de su pueblo, se movilizaran en su favor, dada la evidente trampa que le fue tendida y la tramoya que se fue tejiendo a su alrededor, no es nada raro ni tampoco inusual; por el contrario, considero que fue un acto de civismo y solidaridad como muchos otros.

¿Pero en qué ha devenido todo esto? Dolida por los insultos, asombrada por el enorme impacto mediático y defraudada por muchos vecinos y periodistas que la han vilipendiado. Así se siente la gallega Ana María Ríos tras la cascada de críticas que le ha caído encima por haber posado desnuda en interviú.

La peluquera gallega -como le dicen- tuvo la osadía de mostrar sus senos en unas fotografías publicadas en la revista Interviú.

No puedo creerlo. No puedo entender tamaña mojigatería colectiva en pleno siglo XXI. ¿Todo el alboroto es porque se dejó ver las tetas en la portada de la revista Interviú? ¿O porque se desnudó de nuevo para ellos? ¡Pero si la mayoría de las mujeres las van mostrando en las playas! Habrá miles de ellas en topless que han quedado en las cámaras fotográficas de otros bañistas y mirones. Si la foto así robada en una playa, o a bordo de algún yate, o en alguna piscina pública o privada, es de cualquier hija de madre, pero famosa aunque no sea más que por sus escándalos, nadie dice nada si la publican. Y si le pagaron, pues mejor. Todos los lectores se regodearán mirándola.

Desnudo femeninoPero Ana María Ríos fue quien lo hizo. ¿Quién puede decir que sea reprochable? Linda que quedo en las revistas. Resultaron desnudos artísticos preciosos. Las fotos no tienen nada que envidiarle a la de modelos profesionales. Fue un excelente trabajo del fotógrafo.

¿Pero, entonces, qué es lo reprochable en este caso? ¿Qué es lo que sus vecinos, y tantos otros, le critican? ¿Cual es la diferencia? Pues me parece que la diferencia es porque ella cobró por esas fotografías. Ahí está la cochina envidia que termina enterrando todo acto de buena voluntad.

Y además cobrará por un libro, para mayor rabia de muchos. Fue evidente que su caso conmocionó a la opinión mundial.

Ana María Rosas presaNo fue algo ficticio. Estuvo presa en un país extranjero, con todo lo que eso implica. Su drama fue real. Y todos pudimos seguir su tribulaciones. Y esos casos son los que interesan a las editoriales y revistas.

Otros y otras han salido en el Selecciones del Readers Digest, o publicado libros relatando su secuestro, sus situación de rehén durante el asalto a un banco, sus días perdidos en el mar a bordo de una balsa o de un patera, o las peripecias por las que sobrevivieron después de estrellarse la avioneta en una montaña remota. Ella tendrá tanto o más que contar después de [Enlace bloqueado por la Tasa española AEDE].
Ana María Rosas liberadaY no es que a ella le sobren mucho las carnes, pero cuando regresó era casi un esqueleto ambulante. Y no precisamente porque hubiera estado en huelga de hambre, ni preparándose para desfilar en pasarelas de moda.

¿Porqué, entonces, tal encono volcado ahora contra ella? Posar semidesnuda para Interviú era una decisión de la exclusiva competencia de ella y su esposo. No necesitaba del consenso de los vecinos pontevedreses de Arcade, su pueblo; menos aún de los alrededores ni de parte alguna de España. Pero he leído que en su propio terruño la tildan de todo, ahora que ha percibido unos beneficios aconómicos con los que resarcirse de todo lo que tuvo que gastarse. Resarcirse en lo económico, porque todo lo sufrido ya no se lo compensa nadie.

Las imágenes se han convertido en tema de debate en su pueblo pontevedrés de Arcade, donde como en los toros, hay división de opiniones. Unos dicen que hace muy bien y que si encima gana dinero, mejor. Otros opinan que el desnudo es una vergüenza y la acusan de estar vendiendo su tragedia. Mientras algunas voces alertan de que la «frivolidad» de Ana María puede perjudicar en el futuro a otros españoles que se encuentren con similares problemas.

¿Frivolidad? ¡Hay que ser obtusos de mente para pensar eso! Hasta han dejado ver que, con sus movilizaciones, la ayudaron durante su pesadilla en Cancún, y ahora ella… nada. ¿Y qué quieren, que reparta con ellos lo que está ganado? ¿Que haga donaciones para mejorar la escuela o la iglesia del pueblo, dotar de libros la biblioteca o cualquier otra cosa? ¿O quieren que les de a cada uno como si les hubiera tocado un décimo del Gordo de Navidad? Yo no veo que esté obligada. ¿Qué tenía que haber hecho a su regreso, anular su matrimonio y meterse a monja; trabajar gratuitamente en su pueblo en obras sociales, o seguir con su modesta vida de peluquera, contando todos los días sus miserias y la odisea de su arresto, para el beneplácito de las marujas curiosas, incansables e insaciables?

Se le facilita escribir un libro. O debiera decir publicarlo, porque otro será quien lo escriba. Muchos quizás nos pasemos la vida tratando de que nos publiquen algo sobre papel, aunque solamente sea para la satisfacción de ver el tomo en las librerías. Pero somos desconocidos. ¿Concursar en los Premios Planeta sin ser autor bien conocido, con muchos fervorosos seguidores de respaldo? Soy escéptico en eso. Es la simple ley de la comercialización y el mínimo esfuerzo y riesgo. Para las editoriales es preferible ir sobre lo seguro. Para los desconocidos no hay tiempo disponible, porque sus revisores y correctores están copados de trabajo, leyendo a los consagrados. No hay nada como verse envuelto en un escándalo para llamar su interés. Para comenzar, serás invitado bien pagado en algún programa del corazón. De ahí en adelante ya es asunto tuyo.

La historia real de Ana María Ríos es tiraje seguro para las editoriales. Y si sus fotos han vendido todos los ejemplares de las revistas, su libro tiene el camino trillado. A mi me parece muy bien que esta chica esté agarrando las oportunidades que el Cielo le ha dado. Las pasó amargas, ahora aprovecha su buena racha. Ella no ha robado, estafado o engañado, ni le está haciendo daño a nadie.

Podrán seguir criticándole cualquier cosa. Pero nadie podrá negar que tiene unos bonitos senos. Claro, no es más que mi opinión. ¿[Enlace bloqueado por la Tasa española AEDE]?


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