La SGAE tiene razón

no a la SGAE y el canomDesde hace tiempo vengo siguiendo los agrios acontecimientos del caso, que bien puedo denominar como de, la Sociedad General de Autores y Compositores Editores Españoles (SGAE) contra los ciudadanos. Manuel Almeida, en su blog Mangas Verdes, ha estado mostrando una buena parte de los artículos más interesantes que, al respecto, se han ido publicado en los diferentes medios.

Yo no voy a caer en la tentación de llamar ladrones a los directivos de la SGAE. De ninguna forma. Y eso a pesar de que podría tener buenos motivos para hacerlo.

Porque, primero que nada, ellos me llaman ladrón a mi, ya que me encuentro aludido por eso que se denomina los intereses difusos y colectivos. Porque tildarnos de piratas, como lo hacían y aún hacen en ocasiones, ya hace tiempo que se ha determinado suficientemente, y a nivel judicial incluso, que es un término totalmente incorrecto; porque no es piratería el que alguien se descargue a través de Internet una canción o un video para su uso personal; mucho menos lo es el ejercer el natural derecho a realizar las denominadas copias privadas, para duplicar y preservar contra posibles daños, las piezas audiovisuales de esos viejos discos de acetato que tan celosamente conservamos, o de un CD o DVD que previamente hemos comprado muy legalmente, y en cuyo costo ya estaba incluido el pago de los derechos de autor. Entonces, la SGAE no pudiendo y no debiendo llamarnos piratas nos llama ladrones, porque alegan que estamos robando a los autores y compositores, al no pagarles los derechos por el uso y disfrute del fruto de sus trabajos, que son sus obras del ingenio, piezas musicales, teatrales, etc.

Pero, por si no fuera poco esa afirmación que hacen, ―y digo afirmación, porque la SGAE la lleva más allá de toda suposición o presunción― en segundo lugar, ellos me tildan también de ladrón por el simple hecho de comprar un ―o un paquete completo― CD o DVD vírgenes, indistintamente para el uso que yo le quiera dar. No importa si lo usaré para realizar las copias privadas de medios audiovisuales, o para respaldar redundantemente: los datos que tengo en mi ordenador, el software que he comprado y descargado directamente por medio de Internet, las obras literarias fruto de mi propia creación, los post de mis blogs o las miles de fotografías digitales que he tomado y sobre las cuales tengo, con exclusividad, todos los derechos de autor. Y en esta extensa y extensiva calificación genérica de ladrones, que lo señores de la SGAE nos hacen tan gratuitamente a todos los ciudadanos, ni siquiera se salvan los mismos funcionarios de los organismos públicos gubernamentales, ni de los propios tribunales de justicia, quienes usan medios ópticos como los CD y DVD para copiar y para respaldar expedientes.

A pesar de todo eso, insisto, no voy a llamar ladrones a esos directivos de la SGAE. Porque entiendo que esa expoliación no la hacen con el ánimo de robo, ni siquiera con el ánimo de lucro personal, sino por el celo ―seguramente que excesivo― de salvaguardar los intereses de sus representados… y de quienes no lo son. O al menos eso es lo que ellos alegan.

La SGAE tiene razón, aunque sólo en lo que concierne a velar por los justos intereses de sus representados. Pero pareciera que lo justo y lo injusto se confunde en sus mentes. Porque, de velar por justos intereses, a llamarnos ladrones; de allí a pensar y afirmar que cada soporte óptico que se compre, es con el propósito exclusivo y excluyente de robar a sus representados; de allií a hacer lo que están haciendo, para conseguir plasmar en normas jurídicas punitivas sus pretensiones desmedidas, en perjuicio de todos los ciudadanos, existe un trecho muy largo; y hay una línea muy fina entre simplemente resguardar intereses y el abuso de poder y/o el robo.

Como mi talante no es insultar a nadie, aunque decir la verdad no puede considerarse insulto, yo no voy a llamar ladrones a los de la SGAE; pero si que puedo desearles que, al igual que el dibujo de la fotografía, pongan a girar los CD y DVD en el dedo, o lo que eso quiera significar.


expoliar. (Del lat. exspoliāre)
1. tr. Despojar con violencia o con iniquidad.
Real Academia Española

Mis artículos relacionados con este tema:
La SGAE y el canon sobre los CD y DVD
Copyleft y Copyright

Foto sacada de:
La ACAM pierde la cabeza. [No al impuesto revolucionario de la $GAE]


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7 respuestas a La SGAE tiene razón

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