Los culpables del precio del petróleo

plataforma de perforacion marinaYa me estoy cansando de leer que, el culpable del elevado precio del barril de petróleo, es la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP). Es tan necio que ya se parece a las tramas de la prensa del corazón. ¿Será por ignorancia de algunos periodistas, o es información propiciada por las «altas esferas» para engañar y desinformar al público?

Habiendo vivido en Venezuela, conozco muy bien que fue el insigne venezolano Juan Pablo Pérez Alfonzo quién, en su gestión al frente del Ministerio de Energía y Minas propuso la iniciativa, y junto con Abdallah Tariki, su homólogo de Arabia Saudita trabajaron por ello y lograron la creación de la organización en 1960, razón por la que a Pérez Alfonzo se le conoce como el «padre de la OPEP».

Yo, aunque disto mucho de ser entendido en la materia, algo se del asunto. Resulta que desde hace una veintena de años que ellos no marcan el precio del petróleo. Una cosa es que el aumento o disminución que hagan de la producción «contribuya» en uno u otro sentido, en el libre juego de la oferta y la demanda. Y bien cierto es que, si se lo proponen pueden disparar los precios del oro negro. Pero que, sin variaciones significativas en la cuota de producción petrolera o en la demanda de más combustibles, y a pesar de las recientes palabras de el Ministro del Petróleo saudí sobre que: “No hay nada que justifique el actual aumento de precios”, sin embargo hayan venido subiendo de forma tan rápida y alarmante en los últimos meses, llegando hasta los 140$ por barril, es algo cuyas causas deben buscarse en otra parte.

¿Qué ocurre entonces? Por si fueran pocas y complejas las circunstancias que parecen llevar al mundo hacia una hambruna terrorífica, por la crisis de los alimentos, le sumamos ahora el incremento constante del precio de los combustibles y carburantes sin que, quienes pueden y deben hacer algo, parezcan no hacer otra cosa que lamentarse y acusar al prójimo.

¿Por qué los precios del petróleo son tan altos? Existen explicaciones diversas, aunque, al final, no se ponen de acuerdo al determinar por qué las cosas están como están. ¿Hay algo más que no se pueda o se atrevan a explicarnos? ¿Yo me pregunto por qué los gobiernos propician la creencia pública en este error con la OPEP, aparte de intentar quitarse de encima la cuota de responsabilidad que les toca? Pues, en el caso de España y Europa en general, uno de los factores a mi parecer es, simplemente, (o mejor dicho, complejamente, porque el asunto es complejo y delicado), en parte, a que se están beneficiando del incremento de los ingresos generados por el enorme porcentaje de impuesto con que gravan a los combustibles, al extremo que algunos opinan que «combustible y Estado explotador» parecieran sinónimos.

Cuando nos preguntamos ¿a quién beneficia los elevados precios del petróleo? suelen haber diversas opiniones, según quien las emita. Algunos hasta piensan que, en cierta medida beneficia al ciudadano común, porque gasta menos combustible. Yo pienso que unos de los beneficiados directos es el propio Estado. Hagamos un pequeño cálculo. Partamos de las hipótesis de que: el precio de los combustibles en España está gravado con el 30%, y que el costo real del litro es de 50 céntimos. Al incrementarle los 15 céntimos del impuesto, el litro resultará a un precio al público de 65 céntimos. Pero si el costo sube a 70 céntimos, al aumentarle 21 céntimos por causa del 30% del impuesto, elevará a 91 céntimos de euro el costo del litro para el conductor, y el gobierno habrá obtenido 6 céntimos adicionales por cada litro vendido. (El cálculo del impuesto es algo más complejo que este ejemplo).

En suma, al basar el impuesto no en una cantidad fija sino en un porcentaje, a mayor precio del litro mayor será la parte correspondiente al impuesto, y mayor los ingresos del Estado por este concepto, y mayor también el costo que los conductores pagarán. Si quieres saber cual es el costo a que España compra el litro de combustible, y cual es el porcentaje de impuesto con que se grava, haz tus propias averiguaciones. Yo no quiero ser el causante del grito que vas a pegar, ni de tu noche de insomnio y tu semana de mala leche después de que lo sepas.

Pero lo importante en el caso que me ocupa, no es el porcentaje de impuesto que el Estado Español impone a los carburantes, (cuyos ingresos te los retribuye en buenas obras de infraestructura, una mejor sanidad pública, pensiones elevadas y un mayor bienestar social, supuestamente), sino el hecho de que estén, en cierta forma, protegiendo u ocultando a los verdaderos causantes, aunque ello signifique acusar a quien no deben. ¿Y por qué, te preguntarás? Pues porque, aunque a muchos les cueste creerlo, los hay más poderosos que los propios gobiernos, y se les teme. Ellos influyen en las políticas de los Estados para beneficiar a unos u otros, y algunos hasta tienen la fuerza suficiente para quitar y poner gobiernos.

¿Y no se puede hacer nada? Poder claro que se puede. Pero surge, con plena vigencia, la célebre pregunta que, en lo particular, considero más acertada de la historia: ¿quién le pone el cascabel al gato? Porque yo también pienso que, lo que se puede hacer sería impedido por los «intereses creados», a quienes conviene que el precio del barril de petróleo siga subiendo, y son quienes propician esta situación tras las bambalinas. ¿Y quienes son las personas u organizaciones que tienen esos intereses? La respuesta pídesela al Gobierno. Pero, en esta oportunidad por lo menos, no sigan culpando a la OPEP.

Y si los precios actuales de los carburantes y sus repercusiones económicas te parecen alarmantes, ten en cuenta el primer principio del pesimismo, que afirma que, por mal que vayan las cosas aún pueden ponerse peor. ¿Qué te parecen las palabras del director general de Gazprom, el monopolio petrolero estatal ruso, quien ha pronosticado que el precio del barril de petróleo alcanzará los 250 dólares en 2009?

Pienso que las repercusiones económicas de esta crisis, que desata furias en todo el mundo, deben solucionarse a breve plazo. Las opciones para sacudirnos la dependencia de los combustibles fósiles son alcanzables solo a largo plazo, y bien sabemos que en esos casos, el camino queda cimentado con los cadáveres macilentos de quienes no pudieron aguantar la llegada de los cambios. Son muchos miles los que ya están muriendo de hambre en algunos países, y muchos más los que ya no pueden hacer frente al aumento de los precios de los alimentos.

Les dejo el enlace a un ilustrativo artículo de opinión titulado: «Lo que se puede hacer y lo que los intereses creados impedirán» escrito por Robert Mabro, en Publico.es. Pone el dedo sobre la llaga.

On this day..

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