Vaya encarguito que me ha dado María, y que ella recibió de Manuel. Nada menos que decir cinco cosas que la gente, probablemente, no sepa sobre mi. ¿Qué sería de un pisciano si no tuviera secretos que guardar solamente para sí? Yo creo que perdería mi estabilidad emocional. Porque el asunto es que:
1. A diferencia de María, no me gusta hablar sobre mi. No tienen idea de los meses y la cantidad de borradores que utilicé para escribir la paginita «Autor». Y me parece que puse demasiado.
2. Yo no creo en las «cadenas». Las muchas veces que me llegó alguna terminó incinerada. No me importó si, como es costumbre en esas cosas, me aseguraban todos los males del mundo de no seguirla. Aquí sigo.
3. Pero bueno, ¿cómo se le hace? Por un amigo yo podría hacer casi cualquier cosa. Por una amiga no se hasta donde llegaría.
4. Y esto lo aseguro, no sin aclarar que soy un serio empedernido con vocación de bromista y un tanto burlón. Me encanta estar entre gente alegre, porque para seriedades basta con la mía. No me refiero a los que son alegres a fuerza de tragos.
5. La petición venía de María, así que era para tenerlo en cuenta, aunque el origen fuera de otro. Aunque, por lo general, en algunas cosas yo no paro mientes en orígenes, pelos ni colores, por lo que no tengo nada en contra de los cochinos negros esos. Por algo será que los jamones de pata negra son los mejores, sean de cerdo Ibérico o no. Y aunque la carne de marrano no me va bien, hago una excepción, porque, al fin y al cabo, el jamón serrano no es puerco, es alimento de dioses. ¡Y no les cuento lo que hace una buena morcilla asturiana en un cocido!
Ya resuelto lo de esos cinco comprometedores, creo oportuno mencionar que…
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