
Hay afirmaciones en la vida que pueden llegar a ser enormemente trascendentes.
Algunas se ven hasta tontas en su aparente simpleza.
«Ser o no ser»
He ahí una de las preguntas.
Algunas otras no nos detenemos lo suficiente a considerarlas en toda su magnitud.
Pienso, luego existo.
¿Pero, pienso porque existo, o existo porque pienso?

Después de ver actuar en Madrid al grupo Stomp sacando sonidos musicales hasta debajo de una piedra, se me hacen mucho más evidentes los malos intentos de algunos que parecen querer imitarlos.









