Ruedo, sangre y arena

ToreoLas muertes de Pepe Cáceres y Paquirri, menos aún las más viejas, de Manolete y Dominguín, así como las de todos los demás toreros que han perdido la vida entre los pitones de un toro de lidia, no me han causado nunca el más mínimo pesar. Ni me lo causa ninguno de los otros diestros que, cada temporada taurina, son cogidos por el toro. ¿Por qué habrían de preocuparme? Ninguno es familia mía, ni allegado o vecino. Además, porque ellos mismos se lo buscaron. Yo no derramo ni una sola lágrima por quien se arriesga de esa forma, exponiendo su vida voluntariamente, consciente del peligro que corre, tan solo para dar a otros un espectáculo, a costa, además, de la tortura y sacrificio de un animal. Es su decisión.

Tampoco me causa pesar alguno, si algún trapecista o equilibrista necio se parte la nuca, precipitado al vacío, porque no quiso utilizar arnés o red de seguridad. Si decidió exponer su vida de tal forma absurda, allá el. Para demostrarme su habilidad y destreza en las artes funambulescas, a mi me resulta igual de sorprendente si lo hace adoptando medidas para resguardar su integridad física.

picador Pero en el caso de los toreros, ellos podrían mostrarme su arte, valentía y destreza taurina, lidiando con un toro entero: sin picador, sin banderillas ni nada que le mine su vitalidad; sin estoque, sin sangre y sin muertes; si es que se atreven de esa forma. Pero de la manera actual, por ellos no suelto ni una lágrima.

rejoneadorSin embargo, me duele cuando el noble, elegante y grácil caballo de un rejoneador, debido a un descuido de su jinete, o un movimiento erróneo, es alcanzado y embestido por el toro furioso,
atravesado por un afilado pitón,
toro pitoneando caballo y casi abierto en canal por la fuerza del astado que arremete con saña.
toro corneando caballo

toro corneando caballoO cuando el pesado caballo del picador es tumbado por el supremo coraje del toro, muy a pesar de la lanza clavada en su cruz, que no logra rebajar sus fuerzas; y el equino, sin posibilidad de levantarse del suelo, debido al estorbo de los pesados y engorrosos faldones de protección, y a sus ojos vendados, indefenso, es asaetado por los furiosos cuernos del bóvido que busca desquite al dolor que le inflingen.

toro alfileteado Y me produce enorme tristeza ver todo lo que le hacen al toro durante la faena, o en ciertas festividades, que muchos tienen el tupé de tildar de folclóricas. Porque el animal no pudo escoger su destino, ni siquiera quiere estar en ese ruedo al que lo han llevado para desangrarlo y usarlo de alfiletero, por pura diversión.
En el camino de la evolución de la conciencia humana hay muchos grados. Sobre el planeta Tierra, desde el punto de vista tecnológico, convivimos desde pueblos aún cuasi-cavernícolas, hasta los más avanzados, miembros del G8. Pero tampoco en estos son todos los que están, ni están todos los que son, pues el nivel tecnológico y el de conciencia no van de la mano, ni son sinónimos.

En muchos países, enclavados en atavismos arcaicos, aún intentan evolucionar en lo más básico, que es el respeto al propio ser humano; no solamente por la existencia de esclavitud, o por el trato inferior a las mujeres, sino por el poco precio que en ellos tiene una vida humana. ¿Acaso el mundo entero no clama cuando, en algún lugar, se condena a morir lapidados a una pareja acusada de adulterio, por considerarlo un castigo brutal?

En otros países, han llegado al respeto total por la naturaleza y los animales, -o están muy cerca de ello- reconociéndoles grandes derechos. Se han eliminado, o se persiguen actividades que siglos atrás fueran deportes, tales como: las peleas entre perros y toros, las de perros entre sí, o las de gallos. Y en otros, como en España, aún estamos a medio camino de esto último.

toro en el ruedo En contra del llamado enfrentamiento del «hombre con la bestia», el espectáculo de las corridas de toros y las brutalidades que allí se comenten contra ellos, -para satisfacer las ansias del «respetable» público- ya se ha escrito bastante, rebatiéndose uno por uno, muy acertadamente, todos los argumentos dados a favor da las mismas.

toro en el ruedo En días pasados, en plenas corridas de San Isidro, los reporteros de TV han recogido los «motivos» que daban los fanáticos taurinos, en defensa de la que ellos llaman su fiesta brava, que para mi ni es fiesta ni tiene nada de brava.

A regañadientes, si aplico el respeto a las ideas de los demás, puedo aceptar algunos de esos argumentos, aunque, en mi nivel de conciencia no logre entenderlos. Pero no logro digerir que, como defensa, aleguen que se trata de algo ancestral y popular, de toda una «tradición cultural», que es la «fiesta nacional» por excelencia. Prefiero que me digan que van a los toros porque les gusta, y punto. Porque, ¿acaso quieren decir, que miles o millones de españoles, se precian y sienten orgullosos de tener como fiesta nacional el barbarismo del maltrato animal, público y vitoreado? Luego los exportadores se extrañan y reniegan de que, en países como USA, se veten los productos españoles que tienen como símbolo el toro de lidia o los toreros.

En naciones tan apegadas a sus costumbres, al punto tal de que se convierten en leyes, como en la rancia Inglaterra, hay una fuerte corriente que intenta eliminar el noble y antiguo «deporte» de la caza del zorro. Y si de costures milenarias hablamos, ciertamente que la lucha a muerte en los circos romanos fue una gran tradición cultural; y los chinos y japoneses, durante milenios tuvieron otras tradiciones aún peores. En Europa y el mundo, la esclavitud y las jornadas de trabajo de sol a sol existieron por miles de años también, como identidad cultural. ¿Volvemos a todas ellas, incluyendo el derecho de pernada?

toro en el ruedo Menos mal que en España, a nivel de sensibilidad y conciencia, muchos han evolucionado lo suficiente como para exigir la eliminación de tan sangriento «deporte» nacional.

toro de lidia muerto Las fiestas de San Isidro han terminado otro año más. Por un corto tiempo, los palcos, gradas y tendidos estarán vacíos de gentes vociferantes. La Monumental plaza de toros de Las Ventas, en Madrid, -y las principales de todas las demás ciudades- estará vacía, apta para ser visitada turísticamente, por el interés arquitectónico, tal como se puede visitar el Coliseo Romano, o para conciertos musicales, como el reciente de Maná.

toro en el ruedo

Pero también, gracias a Dios, los ruedos estarán silenciosos, no se escucharán bramidos de dolor. Sobre la arena, aunque sea por corto tiempo, no seguirá derramándose sangre de toros, que la de los toreros no me importa. Por mi, como si el toro se les sienta encima.
Sí, amigo lector, quizás a ti te encante el gazpacho, las angulas y el caviar, y a mi no; o te fascine sentir el quemante calor de un buen brandy corriendo por tu garganta, y a mi no; o te deleites con el humo de un cigarrillo pasando por tus pulmones y fosas nasales, y yo no; o a ti no te gusten los perros y los gatos, y a mi si; es cuestión de gustos y preferencias. Quizás también seas aficionado a la tauromaquia, y defensor acérrimo de las corridas de toros, pero quería que supieras que yo no. Posiblemente te haya parecido fuerte mi opinión sobre la suerte de los toreros, y quisieras preguntarme en dónde están mis sentimientos, mi conciencia humanista. Yo te preguntaría en dónde está tu conciencia animalística.

Tu tienes tus gustos y tus ideas al respecto; yo tengo también las mías, y ambas posiciones son respetables. Como quizás nunca logremos entendernos en este punto, vivamos pues, cada uno, con nuestros gustos y aficiones, como hasta ahora. ¿O quizás sería más acertado decir: en nuestros respectivos niveles de conciencia?

Mis post sobre este tema:
¿Fiesta brava?

Artículos en otros medios:
Tradición, toros y fiesta
Ninguna ley acabara con las corridas.
11 argumentos contra las corridas de toros

Fotos sacadas de:
FAACE, redAMMA, alfanhui, ANPBA

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