Un brindis por nuestras malas leyes

Vasos y copaHay un principio que, por lo natural, resulta totalmente lógico: nadie debe pagar por los delitos o faltas cometidos por otra persona. La excepción son los menores, la responsabilidad de cuyos actos recae sobre padres o representantes legales. El Derecho Romano, el Germánico, el Británico y la mayoría de los países que yo llamaría civilizados en esto, lo han entendido así. Pero, por un momento, imaginemos que no.

Pongamos que, desde ahora, si el Director de una compañía comete un delito contra el fisco, va presa la secretaria, porque es soltera y sin familia. O si un hombre asesina a una persona, será la esposa quien vaya a la cárcel. O que sea la víctima quien pague la pena impuesta al agresor. ¿Suena bizarro?

Un tribunal del ultra conservador reino de Arabia Saudita, recientemente ha condenado a la pena de seis meses de cárcel, y a recibir también 200 latigazos a una mujer de 19 años que fue víctima de una violación colectiva.

En este caso, los seis atacantes armados fueron condenados con penas de cárcel. ¿Por qué entonces el castigo para la víctima? Pues fue “por estar dentro del automóvil de un hombre que no era pariente” para el momento en que se produjo la violación. Inicialmente, además de los seis meses de cárcel, iban a ser 90 latigazos. Sin embargo, después que el Consejo Superior del Poder Judicial saudita ordenara un nuevo juicio, los magistrados decidieron aumentar la pena previamente impuesta, porque consideraron que se intentaba “influir a través de los medios de comunicación”. Debido a ello, el nuevo veredicto subió a 200 la cantidad de azotes.

Con esa sentencia, totalmente absurda e incomprensible para nosotros, los sauditas imponen la doctrina islámica que prohíbe la relación entre hombres y mujeres no emparentados,con el estricto rigor de la visión teológica del Wahhabism, o wahhabismo.
Solo puedo pensar que, si los azotes son aplicados con la ferocidad de la época medieval europea, 200 pueden resultar una condena a muerte. Pero es la ley de un país soberano, nos guste a los demás o no.

Por otro lado, y no mucho más lejos, una mujer de una localidad del centro de Pakistán, debido al abuso que su marido cometió con una niña de 8 años de edad, por dictamen de un consejo tribal fue condenada ha ser violada por el padre de aquella. Supongo yo que como alguna especie de compensación. Nuevamente, quien paga los platos rotos son las mujeres.

Ni siquiera bajo la Ley del Talión y el imperio del “ojo por ojo, diente por diente” pagaban unos por las culpas de otros. Yo se bien que nuestras leyes occidentales son imperfectas, y que, con demasiada frecuencia, se aplican con gran parcialidad. Sin embargo, están fundamentadas en principios tales como el de igualdad de las personas, sin distinción de sexos, creencias y raza; el de libertad y el de respeto y protección a los derechos humanos. Y son leyes cambiantes, porque el ser humano es cambiante en su evolución, y son las leyes quienes se adaptan y ajustan al sentir de una sociedad, y no al revés. Que Dios me mantenga lejos a los fanáticos, así como a los fundamentalistas, que yo me cuido de los demás. Y brindo por nuestras leyes, aún en su imperfección. Definitivamente, mientras más conozco a los hombres más me encariño con mi perro.



Esta entrada fue publicada en Leyes y políticas, Reflexiones sociales y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

Una Respuesta a Un brindis por nuestras malas leyes

  1. Ari dijo:

    Ahora que se habla mucho de constituciones y reyes me entere de este articulo de la Constitucion de españa

    “La persona del Rey de España es inviolable y no está sujeta a responsabilidad. Sus actos estarán siempre refrendados”

    Esto de verdad me parece anacronico..

    Pero en el caso del tema que tocas y los islamicos con sus leyes si me parece inhumano, ya de por si aplicarlo esas penas a los culpables es ilogico, imponerlas a terceros es descabellado.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *