
Estamos en la llamada Semana Mayor o Semana Santa, al menos para los católicos, donde todo se resume a las procesiones religiosas de cualquier cantidad de figuraciones de Cristo y de la Virgen.
En un pensamiento que publiqué en Facebook yo dije que era posible que yo me vaya de este mundo sin haber conocido dos cosas: el fanatismo y el odio. No lo puedo entender cuando veo por televisión imágenes llorosas de niños, jóvenes, adultos y ancianos, casi a punto de caer en la desesperación, al no poder ver la imagen en el paso de su devoción porque llovió y la cofradía no salió. No la pudieron ver salir en la procesión, porque dentro de la respectiva iglesia la pueden ver todo el año.
¿Cuántas imágenes de Cristo, de vírgenes y de santos tiene la Iglesia Católica?
Una cosa me lleva a la otra. Como el descubrimiento del nuevo mundo o las indias por Colón. Enseguida salimos corriendo, para convertir en buenos cristianos a paganos idólatras que reverenciaban multitud de ídolos.














