Ha sido otra noche de ese dormir interrumpido y sobresaltado que te caracteriza. De nuevo esos inquietantes sueños recurrentes. Otra vez las luchas con ese desconocido enemigo que domina tus noches, sin vencedor. Ese mismo que se presenta bajo tan distintas facetas, pero al que tu estás convencido de conocer de algo. ¡Cuánto darías por saber quién es en la vida real! Así podrías terminar de entender lo que esos sueños te quieren decir; enfrentarlo cara a cara, de una vez por todas; solucionar tu vida y darle la merecida tranquilidad a tus noches.
Pero la identidad del enemigo que así se oculta es esquiva. Es como un baile de disfraces. ¿Quién será entre todos ellos? Crees reconocer su mentón y su boca tras algún antifaz, pero otros muchos rostros semiocultos podrían serlo. Quizás aquellos ojos que te miran de frente, con descaro, casi retándote. Y tu vida no es completa. Te alteras en formas indebidas, tu carácter se descompone día a día y, por lo general, tu comportamiento seco, taciturno, alejado y desconfiado con todos, oculta tu verdadera personalidad dulce y bondadosa, dispuesta a tenderle la mano a cualquiera que necesite de ti. Eres el típico individuo que no duerme bien.
Escrito por José Dionisio Solórzano, el diario venezolano 










