
1- Hazte con el poder presidencial. Si no lo logras mediante un golpe militar hazlo por la vía de la elecciones. Como los pobres son la mayoría dirígete a ellos; son los que más anhelan cambios y aceptan cuentos dulces donde ellos sean los gloriosos protagonistas. Promételes aquello que quieren escuchar; si no sabes qué, yo puedo hacerte una lista. No te importe mentir; convéncete de que la mentira es necesaria y que los otros también son unos mentiros. Además, los fines justifican los medios.
2- Asegúrate el apoyo del ejército, aunque tengas que pagarles montones de dinero a los jefes y comandantes. Pero como no se puede confiar por mucho tiempo en los militares, porque nunca se saben cuándo pueden voltearse, crea un ejército propio con mercenarios y con los montones de exaltados que habrás conseguido con tus promesas y dinero.
Desde que lo leí en la página 46 del diario La Nueva España del día 15, el asombro no me abandona.
Se está tratando una reforma del Código Penal español, para endurecer las penas en materia de seguridad vial. En palabras de Jordi Jané, presidente de la Comisión de Seguridad Vial del Congreso, se trata de una reforma necesaria y útil, para facilitar el proceso judicial posterior a los accidentes, porque se hace imprescindible concretar cuándo hay delito y cuándo no lo hay.












