
Pensando en este asunto, estuve recordando un artículo que publiqué al poco de yo iniciarme en este medio, y que titulé: ¿Hacia dónde va España? Una de las cosas que yo exponía allí fue:
(…) Y recuerdo que la presunción de democracia no solamente se basa en la existencia de una constitución, leyes y separación de poderes. (…) ¿O acaso las libertades que la democracia otorga permiten también la coexistencia de parcialidades políticas y comerciales, parcialidades judiciales, -porque no puedo decir que sean imparcialidades jurídicas- de las que tantas peculiares sentencias hemos leído en la prensa…
Hace días yo escribí un post sobre la
La Ministro de Cultura española ve bien las voraces pretensiones de la SGAE, con respecto al cobro del canon por la compensación de los derechos de autor. Calvo nos lo pone la señora Ministra.
No recuerdo nada.
Todos hemos escuchado a los narradores de noticia referirse al «presunto asesino» o al «presunto ladrón». Esto obedece a que, aunque se lo haya agarrado infraganti, descuartizando a la víctima, es inocente mientras no reciba una sentencia judicial de culpabilidad. ¿En donde está, entonces, la aplicación de ese principio de inocencia para todos los ciudadanos que compran un CD o DVD, una unidad grabadora, un reproductor de PM3 o una modem ADSL, y que nos aplican el llamado canon de compensación por copia privada en soporte digital?









