¿Permitirías que, a través de Internet, tu jefe revisara el contenido de tu ordenador y encontrara esas fotos, correspondencia o sesiones de chateo comprometedoras? De hecho, ¿permitirías que cualquiera, mirase todo lo que tienes guardado en él?
Si has respondido que no, debieras replantearte la pregunta y reconsiderar la respuesta. ¿Estas seguro de que ya no lo estas permitiendo?
Cada día utilizamos más aplicaciones informáticas que, por su propia voluntad, (o la de sus desarrolladores) cada vez que enciendes tu ordenador o pretendes utilizar el programa, realizan un acceso a Internet para “comunicar” con su web matriz. O por lo menos lo intentan, ya que si tienes instalados programas cortafuegos, anti-spyware o similares, podrán avisarte de esos intentos y serás tú mismo quien decidirá si permites o no esa conexión. Pero la duda, y yo diría que razonable, que nos queda, es si solo están comunicando para informar que están siendo usados y revisar la existencia de una nueva versión para actualizarse, o si, además, ha recopilado información adicional guardada en nuestro ordenador y la está retransmitiendo.
¿Ideas un tanto paranoicas sobre seguridad? Quizás. ¿Pero, en algunos casos, a quien no le queda esa duda? Me explico.








RSS de post


El viejo pensamiento de que en esta vida no hay nada gratis, y que si es gratis no es bueno, ya no se aplica a la Internet. Porque existe la oferta de multitud de productos, generalmente aplicaciones (software) que se ofrecen en forma gratuita y que, además, dan excelentes resultados, comparables a los de productos comerciales similares.



En la conocida Prueba de Aptitud Académica que se realiza en Venezuela, (equivalente en su propósito a la Prueba de Selectividad española), una de las mayores fallas de los estudiantes se encuentra en el área de comprensión lectora, que implica leer un trozo de texto y luego responder a varias preguntas sobre su contenido. Pero no es de extrañar. Hace unos pocos años, en ese país se realizó una prueba a los profesores de primaria y bachillerato. La conclusión principal fue que casi las tres cuartas partes tenían serias dificultades para entender lo que leían. ¿Qué les queda entonces a los alumnos?







