He visto la película titulada The Time Traveler’s Wife, en español «Más allá del tiempo».
El resumen que dan de ella es:
«Henry es un viajero del tiempo con una rara anomalía genética que lo condena a vivir su vida en una escala de tiempo cambiante, avanzando y retrocediendo a través de los años sin ningún control. A pesar de que los viajes de Henry son tan imprevisibles que Clare nunca sabe cuándo volverán a verse, ella intenta desesperadamente adaptarse a esa vida, pues lo que sí sabe es que no podría vivir sin Henry».
El tema en sí me pareció interesante; daba para mucho. Los saltos en el tiempo que le ocurren a Henry no solo son imprevisibles, sino que él nunca sabe lo que van a durar. En ocasiones regresa en unos pocos minutos. Lo que todos esos viajes tienen en común es que él siempre llega desnudo. Él tiene que ingeniárselas para conseguir ropa, sea robándola o de otra forma, así como dinero, situaciones que llegan a ser peligrosas y a él no le resultan nada agradables.
Yo tan solo voy a comentar una escena.
Hay personas que en lugar del típico sonido del despertador, siempre desagradable, suene como suene, prefieren hacerlo con la radio. Lo malo de ellas es que la emisora que elegiste no necesariamente estará emitiendo música en ese momento. Yo aborrecería que me despertara alguien hablando en un comercial, noticias o comentarios, mucho menos con un rap.
Estas son las fechas por las que todos… o casi todos, se hacen los consabidos buenos propósitos para (intentar) cumplir durante el año que va a entrar. Yo me he puesto a revisar los más populares, para ver si me los puedo aplicar:
Hay dos detalles significativos que en Madrid marcan las navidades.









