Modificaciones legales en España dan el acceso a la Seguridad Social a todos los usualmente llamados trabajadores del hogar, aquellas personas que prestan sus servicios domésticos. Hasta ahí muy bien, pues era hora de que los equiparan a cualquier otro trabajador, con sus beneficios sociales.
¿Las pegas? Veamos.
Jugando con las cifras estadísticas, este gobierno (y supongo que los anteriores y los que vengan), como en los mejores países no democráticos, respecto al paro dispuso que todas aquellas personas que estuvieran inscritas como demandantes de empleo deberían (forzosamente) aceptar los cursos de capacitación a que se les llamara, so pena de perder las prestaciones por desempleo que estuvieran percibiendo.
El detalle es que, al inscribirse en uno de esos cursos, automáticamente son sacados de las listas de desempleo, con lo que el “paro” disminuye. Vamos, que por el hecho de estar haciendo un curso de capacitación tú dejabas de ser un demandante de empleo, al menos para la óptica del gobierno que solo le interesan las cifras bonitas y no la realidad. ¿No es por haberle dado la espalda a la realidad que el gobierno de J. L. Rodríguez Zapatero se encuentra como está?
Con respecto a este ingreso a la Seguridad Social de los trabajadores domésticos, como no se han inventado ningún régimen laboral nuevo, que lo permita, ¿cuál es la solución que el gobierno ha encontrado para ello? Sencillo: los empleadores tienen que inscribirse como empresarios autónomos.

Si tú, amigo lector, eres hombre, ¿cuántas veces te has dicho que te gustaría saber todo lo que necesitas sobre las mujeres? Pero, ¿realmente es posible llegar a saber todo sobre ellas?
Las películas de Harry Potter y sus amigos nos han mostrado esas tiendas de campaña mágicas, que por afuera tienen tan solo 3×2 metros, pero por dentro cuentan con cinco suites presidenciales, varios baños, gimnasio, biblioteca y todas las comodidades del mejor hotel de seis estrellas. Sin embargo, la señora J. K. Rowling no ha sido la primera ene esto.
Si estás pagando una hipoteca por 300.000 €, ya sabrás que, en cuanto comienzan a subir los intereses, fácilmente pude incrementarse en ochenta o noventa euros el pago de la cuota mensual. Pues ahora imagínate una deuda de treinta mil… millones de euros. O mejor de trescientos mil millones, saca tu calculadora y echa números. Eso es lo que ocurre con los países.









