Desde hace algunos años antes de que estallara esta crisis económica, a la que en España han denominado la burbuja inmobiliaria o la crisis del ladrillo, ya las cifras recogían la poca capacidad de ahorro del ciudadano común.
Ahora, después de dos años o más de crisis, que llevó al desempleo a más de cuatro millones y medios de parados y aún anda por la estratosfera, con empleos basura, temporales y subpagados, el gobierno tiene el tupé de pedir a los ciudadanos de a pie que echen mano de sus ahorros para consumir y así incentivar la producción y la economía. Es decir: ¡consume! ¿Pero a base de créditos, como antes, o con el dinero en la mano? Porque los créditos están cerrados y las huchas o alcancías ya están vacías.
Muy bien señores, quieren fomentar el consumo, pero díganme algo, genios de la economía de este gobierno socialista… y sus apoyadores: ¿consumir con qué? ¿Acaso no se han enterado que, los pocos ahorros que las persona podrían tener, ya los han consumido en mal vivir y ahora tan solo aspiran a sobrevivir?


Parece haber pasado la que yo llamo la era del reinado indiscriminado de los fumadores, cuando todas las cafeterías y bares permitían fumar, e insisto en el «todas», por eso de que la excepción confirma le regla.
Las personas van cambiando con los años, así como algunos de sus gustos e intereses. ¿Pero hay algún gusto que se mantenga con los años? Por supuesto, muchos.









