No deja de ser una realidad que del árbol caído muchos sacarán leña. Y de las tragedias de muchos, otros muchos obtendrán ganancias. Como las ganancias que está obteniendo la banca, al menos la de España, con las comisiones que cobra por las transferencias a las cuentas destinadas a recibir las ayudas económicas de carácter humanitaria que las personas realizan para Haití.
La organización FACUA-Consumidores en Acción, ha solicitado [Enlace bloqueado por la Tasa española AEDE] que, «son legales pero éticamente cuestionables.» Me recuerda el caso de los ejecutivos de los bancos y empresas que el pasado año se declararon en quiebra y que, luego, cobraron o pretendieron cobrar sus desorbitantes plus «legales» de fin de año, del dinero procedente de las ayudas del gobierno.
Por su parte, unas ocho mil personas piden a los bancos que devuelvan las comisiones de los donativos en una campaña iniciada por el diario 20minutos.
No es un secreto que, en tragedias como la de Haití, ocurridas en otros países, particularmente en aquellos regidos por corruptos gobiernos totalitarios y de corte dictatorial, buena parte de las ayudas económicas terminaron en los bolsillos de sus dirigentes y allegados, enriqueciéndose aún más a costa de la miseria del pueblo. Recuerdo el caso de Venezuela, cuando la tragedia ocurrida por el deslave del Estado Vargas en noviembre de 1999. Muchos de los fondos producto de donativos internacionales nunca se utilizaron para los fines previstos, ni se supo de ellos, ni el gobierno venezolano supo o quiso dar cuenta del destino final de los dineros “extraviados”.
Recuerdo con placer haber navegado un par de veces por el Pasage de los vientos (Windward Passage). La primera fue una maravillosa noche de un mes veraniego de 1970. No había brisa, el cielo estaba completamente estrellado y la luna lucía radiante a poca altura sobre el horizonte. Regresábamos de Nueva Orleans rumbo a Maracaibo en un buque carguero. Cerca ya de Pointe Fanchon se presentó a mi vista una basta extensión de agua llena de luces de navidad. Eran una incontable cantidad de botes que pescaban en la noche y que nos obligaron casi a zigzaguear entre ellos. Fue una grata imagen que se quedó en mis retinas.
Me parece que, al menos que tengas un contrato de 100 € mensuales para tu móvil, a las operadoras de telefonía en España les importa menos tu permanencia que adquirir un nuevo cliente… quitándoselo a otro operador. En muchas ocasiones te sale mejor darte de alta como nuevo que conseguir alguna mejora siendo ya cliente.
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