Yo nunca había visto un nuevo riquismo tan acelerado como el que se ha dado en Venezuela. Porque, la ostentosidad de los que están percibiendo enormes beneficios con el proceso revolucionario de Chávez resulta casi alarmante. De igual forma, es imposible no notar los efectos del desmesurado gasto público, que cambia el producto de la bonanza petrolera, multiplicando los dólares en más bolívares cada día que pasa. Si a ello unimos el elevado precio del dólar de referencia, o dolar paralelo (que ha llegado a superar los Bs. 7.000 por dólar, cuando el oficial está en 2.150) obtenemos un bolívar que cada vez vale menos frente a las monedas internacionales. Y el mercado interno es el primero en notarlo, porque, la casi inexistente producción doméstica, ha conducido a un aumento exorbitante de las importaciones.
Ante esta situación, que era previsible, nadie quiere tener bolívares en el bolsillo. Por eso las personas salen a invertir, comprando lo que sea, desde automóviles, pasando por línea blanca y gris, hasta computación y electrónica. Saben que todo costará mucho más la semana que viene. Porque ante una tasa de inflación acumulada de un 18,6%, la oferta bancaria de unos intereses pasivos con promedio del 8% (11% en el mejor de los casos), no sirven de nada para los ahorristas. Pero ante la escasez de bienes, la demanda es muy superior a la oferta, lo cual acentúa la subida de los precios.
Cada navidad se colocan luces en las calles de muchas ciudades, entre ellas Madrid. No es más que eso, un toque navideño, algo tradicional, si se quiere verlo así. Pero, también como cada año, no faltan los detractores que manifiestan su disgusto o disconformidad.
Los resultados del referéndum consultivo del domingo 2 de diciembre en Venezuela, según las cifras oficiales, fueron de un 50,7% de los votos por el ‘no’ y el 49,2% por el ‘sí’; es decir, una cerrada diferencia de apenas 1,5 puntos. ¿Pero realmente fue así? ¿Son esas las cifras reales, o son una de tantas mentiras oficialistas para ocultar lo que sería, no una derrota, sino poco menos que una vergüenza?
Desde el día 26 de noviembre me quedé sin
El sabor criollo del lenguaje latinoamericano.









