Luego de un mes de forzada ausencia, me asomo por estos mundos de la Web, desde computador ajeno, en cualquier cibercafé, para garrapater unas cuantas lineas apresuradas.
Lo hago mas que nada para sacudir el desgano y otras cosas, así como para agradecer los correos y comentarios que recién hoy leo.
Me ha tocado integrar las estadísticas de victimas que en Venezuela sufren la visita domiciliaria de ladrones. Llegué a la una de la tarde a mi casa, para encontrarme con cinco individuos adentro, y otro más que permanecía en el interior de una inmensa camioneta, estacionada ante la puerta de la calle. ¿Quédate tranquilo y entra? ¡Ni hablar! Decidí enfrentarlos.













