
Junio-Julio no han sido una combinación fácil para mi en este año.
Se dio mi regreso a Venezuela dejando a la familia en España. Fin de dos meses de gratas vacaciones. Y vuelta a la soledad y al trabajo.
Por añadidura, mi memoria se llenó de muy gratos recuerdos, pero también de otros demasiado ingratos y dolorosos. Todos daban vueltas en mi mente, como si se tratara de una mezcladora de cemento. Lo que salía entre vuelta y vuelta era tan pesado como el concreto, lapidario. Pura depresión. El mal de la época. Me ha costado un esfuerzo enorme sacudírmela de encima.
Mientras este blog funcionó administrado bajo el CMS Bitacorae, en media docena de post usé el reproductor de mp3 llamado
El día de ayer, 7 de julio, dos cantantes fueron declaradas ciudadanas ilustres de la Ciudad de Buenos Aires.
Voy ya para un mes sin escribir nada, y prácticamente sin acceder a Internet ni visitar el blog. He tenido el faro algo abandonado. Inicialmente fue porque viajé con mi esposa e hijo mayor para Asturias, al terruño donde nací, para una siempre grata y agradecida visita a mis padres. Así que decidí desconectarme de todo, en un intento de relax.









