A partir de las tres de la madrugada, España se encuentra más cerca de América. La distancia sigue siendo la misma, pero ya solo nos separan 5 horas en lugar de 6. Hemos atrasado el reloj una hora, tiempo de invierno. Viviremos los mismos años, pero hemos ganado una hora. Son esas cosas del tiempo y de la relatividad.
El golpe más duro a la libertad de expresión, acrisolado en el posible cierre de la mayoría de los blog, no iba a venir de Cuba, Irak o China, por mencionar algunos sitios represivos en este sentido, sino de la mismísima cuna del Derecho, de la ciudad eterna, la ciudad de Roma.
El Consejo de Ministros italiano cocinó y aprobó, hace días, por unanimidad, un proyecto que pretende controlar los blogs por ley. Se quería que, para poder tener uno, fuese necesario que el o los responsables se registraran como una empresa editorial, incluso que pagaran impuestos, independientemente de que, en la publicación del blog, no exista el ánimo de lucro, publicidad o propaganda comercial. Pero, lo peor, quizás, habría sido que estarían obligados a tener a un periodista titulado como director responsable. El incumplimiento acarrearía multas y hasta penas de cárcel.
Ya es normal encontrar cada día en la prensa, quejas por retrasos en la entrega de obras por parte de inmobiliarias y constructoras. Y hasta afamadísimos arquitectos viven rodeados de polémicas, quejas y demandas. Así que pensé: Dios hizo al mundo en seis días, y el séptimo descansó.
Pero si hubiera dado la contrata a una constructora española, habrían tardado varios años, y luego unos siglos más corrigiendo defectos. Si se la hubiera dado a una cooperativa venezolana, aún estaría esperando la culminación, porque les faltó presupuesto, no llegaron los materiales, las aves volaron antes de tiempo, se escaparon un montón de mamíferos y se murieron la mayoría de las especies de peces antes de soltarlas al mar.
Y me parece que si le hubiera dado todo el proyecto a Santiago Calatrava, habría prometido 100 años y tardado mil. Además, aún estaría agregando detalles y añadidos “necesarios”, la cantidad de facturas cubrirían la Vía Láctea, y el sobreprecio sería comparativamente mayor al del Cuarto Puente de Venecia. Por si fuera poco, de seguro mantendría una demanda perpetua ante los tribunales celestiales, porque la humanidad, con sus construcciones posteriores, irrespetan la integridad de su obra, alteran el proyecto y le causan daños morales.
Ya se falló el Premio Planeta 2007. Eso me trae algo a la memoria. El 9 de mayo, en mi escrito “Como ganar el Premio 20Blogs” no hice sino exponer unas situaciones que a mi me parecieron de lo más obvias. Al parecer, para muchos no lo fueron.
En uno de los comentarios Luis Amezaga dijo:
Cuando me presente al Premio Planeta, le llamo para que me asesore, que seguro también tiene truco.
Pues ya yo quisiera saber si existe algún truco. Lo que si tengo claro es que, a ese codiciadísimo premio en particular, a pesar de los seudónimos, plicas y demás, si quieres participar tendrás que ser un escritor de trayectoria.
Cada día, diez nuevas mujeres llegan al hospital de la Bukavu, en la provincia de Kivu del Sur, al este de Congo, víctimas de sádicas violaciones que dejan dañados, en muchas ocasiones de manera irreversible, sus aparatos reproductivo y digestivo. “La violencia sexual en Congo es la peor del mundo”, ha explicado a The New York Times el secretario general para los asuntos humanitarios de Naciones Unidas, John Holmes, quien califica de “terrible” el continúo aumento del número de violaciones, “la absoluta brutalidad y la cultura de la impunidad” (…)
Según los testimonios de las víctimas, ha surgido un nuevo grupo violento, los Rastas, misteriosos fugitivos que viven en el bosque, llevan ropas brillantes y camisetas de Los Angeles Lakers, tristemente famosos por quemar bebés, raptar mujeres y destruir toda aquello que se cruza en su camino. (…)
Me ha costado varios intentos leer toda la noticia, en la sección internacional del diario digital El País.com. Los ojos aguados me lo dificultaban. Tuve que esforzarme para que la mente no me pasara atroces imágenes de lo que leía, como si una película de Tarantino se tratara.

Nyan Win, ministro de Asuntos Exteriores de Birmania (Myanmar), en su intervención ante la 62 Asamblea General de la ONU Justificó (o pretendió hacerlo) la represión de las manifestaciones en favor de la democracia en su país y aseguró que, tras la (brutal y represiva) actuación de las autoridades: “la normalidad ha regresado a Myanmar” y que “El destino de cada país debe ser determinado únicamente por su Gobierno y pueblo, no se puede imponer desde afuera. Por nuestra parte, estamos convencidos en proseguir hacia la democracia a través de nuestro propio camino”.
Debe ser un camino democrático bastante peculiar, que no logro entender. ¿Se le puede llamar democrático al gobierno militar que rige ese país desde 1962, y que desde 1981 gobierna en forma de dictadura? Las primeras elecciones legislativas libres se convocaron en 1990, y en ellas el pueblo birmano intentó determinar su destino. La Liga Nacional por la Democracia, único partido opositor, ganó por un amplio margen, pero todo el proceso fue una mera pantomina. La Junta Militar le negó el traspaso de poderes. Desde entonces se la puede considerar formalmente como una férrea dictadura militar. ¿Y desde cuando las dictaduras transitan por algún camino democrático?
Vivimos una época en que, las mujeres, se visten más con pantalones que con faldas; por comodidad, según dicen. Por otro lado, los movimientos feministas ya no buscan lo que antes llamaban “igualdad” con los hombres. Ahora se habla de discriminación sexista. Que si en los nombres de calles predominan los masculinos, que el oso de Madrid es osa, que no es “la presidente” sino la presidenta; que no se debe decir “el hombre” para referirse genéricamente al ser humano, sino el hombre y la mujer; que si no es cura sino monja, que si esto o lo otro. No le doy importancia a muchas cosas, pero alguna que otra me causa cierto asombro.
Hace años que los semáforos para los peatones, a fin de ayudar a los daltónicos y muchos hill billies, incluyeron en sus luces la imagen de una persona: detenida en el rojo, y en actitud de caminar cuando el fondo de la luz es verde. Pero como el muñequito de marras tiene pantalones, se asume que es un hombre, por lo cual las feministas dicen que es sexista y discriminatorio.




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