Es la pregunta típica. Por lo menos en los países que tienen cuatro estaciones climáticas definidas, como en Europa. Y no es para menos. Por más corto que haya sido un invierno, el cuerpo pide calentar los huesos bajo el sol. Claro que además, se calientan otras cosas también. Sol, rumba y verano, parece ser la consigna. Y si no lo creen, denle un vistazo a la prensa especializada y a la TV cuando muestra a los veraneantes en Mallorca, Tenerife, la Costa del Sol, las islas griegas o las caribeñas, solo por mencionar algunos pocos sitios. En las panorámicas de las playas, entre los montones de sombrillas, toldos, casetas y gente, el conjunto resulta tan abigarrado, que podría llegar a pensarse que se trata de una enorme colonia de focas en época de apareamiento, amontonadas unas encima de las otras.
Podríamos hacernos una idea del bienestar social de un país tomando el dato estadístico de las familias que cuentan con los recursos económicos extras para poder dejar, generalmente por todo un mes, ―particularmente en julio y agosto― sus trabajos y sus lugares de origen para irse de veraneo.
Pareciera que todo el mundo se marcha para algún sitio. Llame a algunas empresas de servicios y le dirán que los tienen reducidos. Pida algún producto a su proveedor habitual y le informarán que se tardarán un tiempo adicional para entregarlos. Aquí mismo, en este mundo de los weblogs, haga en uno de los foros una pregunta que considere urgente y no tendrá quien se la responda. Al principio pensará que no le están prestando la menor atención. Pero, después de la calentura dirá: ¡ah, claro, es el verano! Y se quedará más tranquilo. Sigue leyendo →