
Algo sobre el presente.
Muchas personas pasan su vida pensando que el presente es hoy, el pasado es lo que recoge la historia sobre los años anteriores, y el futuro llegará mañana, el mes que viene o el año entrante. Así, pierden su tiempo sin darse cuenta que, el preciado presente, no es más que un esquivo instante, que hace equilibrio entre el segundo de tiempo que se fue con la exhalación anterior, que es el pasado, y el próximo segundo que marcará el reloj en el siguiente aliento, que no es otra cosa que el futuro. Entre esos dos efímeros segundos transcurre nuestro momento de vida, pues nunca sabemos si respiraremos nuevamente. Nadie muere en pasado ni en futuro.
Un cuento, una historia, una verdad
En memoria de un ser único, agradecido amigo y fiel compañero.
Esta narrativa está basada en una historia real. Escrita cuando transcurría un mes de su trágica desaparición, es mi tributo a un ser (me resulta muy difícil decirle animal) que, a pesar de su pequeño tamaño, llenó enormemente mi vida y la de mi familia con momentos muy gratos, que jamás olvidaremos. Y si pudiera pedir un deseo, solamente uno, sería que la persona causante de su desaparición leyera esto y reflexionara. Debido a motivos prácticos la publicaré en cuatro partes, una semanal, cada sábado, comenzando hoy con la primera.

Después de acumular un aceptable número de horas de navegación por la Web, y de sumar unas cuantas páginas weblog vistas, concuerdo en que, en esta materia, se encuentra de todo un poco. Las hay malosillas, las hay descuidadas, las hay buenas, mejores, excelentes y sobresalientes o extraordinarias. La mayoría tienen activada la posibilidad de que los visitantes que lean los post o anotaciones, (yo prefiero llamarlos artículos) dejen sus opiniones. Algunos escriben con abundancia, alabando el contenido o polemizando con el mismo. La idea es esa precisamente. La capacidad de replicar de inmediato, retroalimentando (feedback) al autor, es la enriquecedora ventaja que este medio ofrece sobre cualquier periodismo impreso.
Las computadoras pueden realizar operaciones a velocidades asombrosas. Sin embargo, la capacidad del cerebro humano sigue desafiando toda lógica. Son variados los casos de personas que pueden realizar complejas operaciones matemáticas, muchísimo más rápido que el más veloz de los microprocesadores. Quiere ello decir que, las conexiones neuronales del cerebro, trabajan con mayor eficiencia que los circuitos integrados. Eso es, si nos basamos simplemente en la velocidad a la que un impulso eléctrico puede ser transmitido.









