La primera pregunta que nos hemos hecho todos los que, en algún momento, hemos decidido convertirnos en autores independientes y autoeditarnos o, lo que es igual, autopublicar nuestra obra, es la de: ¿Cuánto me va a costar?
Para responder esto tenemos que diferenciar las posibles modalidades a nuestro alcance.
1) La coedición.
Es una alternativa interesante. Hay empresas editoriales que te ofrecen esta modalidad, por la cual ellos, bajo su sello y haciendo de editores, imprimen y publican tu obra. Para ello exigen una tirada mínima de ejemplares. Mientra mayor sea el número de ejemplares de esa primera edición, más disminuirá el costo de impresión de cada libro. De acuerdo al número de ejemplares, tú tendrás que vender una cierta cantidad, que será la que cubrirá los costos de impresión (más los beneficios del editor). De ahí en adelante, todos los demás libros que se vendan será el beneficio del autor.
Ventajas: Hay una empresa editorial detrás (si eso te da algún tipo de satisfacción), te dicen que tu libro llegará a las librerías (puede que sí o puede que no)(*1). Ellos corrigen, maquetan e imprimen el libro. Ellos suelen preparar una presentación del libro a la prensa. Tú tendrás que ocuparte de logar que asista el mayor número posible de personas. Si tienes buenas ventas, quizás hasta te den la posibilidad de aparecer en el estand de la editorial durante la Feria del Libro.
Inconvenientes: Tiene ya un costo inicial para el autor. Tú eres tu propio vendedor, distribuidor, publicista y jefe de marketing. Sí eres un profesor con un gran número de alumnos o alguien con una amplia cartera de amistades, quizás puedas colocar rápido el número de ejemplares que necesitas para pagar el costo de la edición. En caso contrario…
Entre estas editoriales yo conozco personalmente a Entre Líneas Editores, de Madrid, con una excelente calidad en sus libros.
Si algo tiene de cierto este mundo de los blogs es que uno nunca sabe quién está leyendo lo que publicó. Unas veces no haces sino cosechar comentarios necios, que nada tienen que ver con el contenido publicado. En ocasiones hasta correos obscenos. Pero también hay ocasiones en que, más que nada por email, se reciben palabras de felicitación y de aliento. Esos momentos íntimos, nada más que entre el remitente y uno, son los que yo atesoro. Afortunadamente son más de los que puedo enumerar de memoria.
Yo soy de los que sostienen que los ojos son las ventanas del alma. Por eso la belleza nos entra por los ojos. Una obra de arte, una arquitectónica, una flor, un animal, un paisaje o la mirada y la sonrisa de un niño o de la persona amada puede llegar a conmovernos.
Hace muchos, muchos años, siendo mi hija mayor adolescente hizo un cursillo de algo, no recuerdo qué, iba de autoayuda o algo así. Cuando lo terminó nos reunió a su hermano mayor, a su madre y a mí alrededor de la hoguera en la jaima, para decirnos su verdad; decirnos todo lo que ella pensaba sobre nosotros.










