En mi familia inmediata, de cinco personas solo yo no tengo una cuenta en Facebook. No pertenezco a ninguna red social ni tengo interés en abrir cuenta en ninguna; menos aún en Twittter. Si no me agrada usar mi dedo pulgar para enviar mensajes SMS por un teléfono móvil, mucho menos considero necesario andar diciendo mediante mensajitos de texto cortos, en tiempo real, para donde voy ni lo que estoy haciendo. Ni lo considero pertinente ni soy tan extrovertido.
No colecciono grupo de amigos, ni me hace feliz, socialmente hablando, decir que tengo centenares o miles de seguidores. Tampoco «sigo» a nadie. Con atender mis actividades laborales y familiares normales, llevar seis blogs y dedicarme a escribir relatos y corregir una novela, ya en fase final para publicar, y sacar fotografías tengo ya más que suficiente para entretenerme la vida y hasta para complicármela.
Sin embargo, al menos cuatro veces por semana me llegan correos electrónicos en los que fulanito o fulanita de tal dice que es mi seguidor en Bitacoras.com o en Flickr, o me invitan a inscribirme en sitios como Facebook, Sonico, Hi5, y qué sé yo cuantos otros, con textos del tipo:
¿Quieres abrir un blog en wordpress.com? ¡Me parece magnífico! Es una excelente plataforma que recomiendo ampliamente a quien quiera iniciarse en este mundo, tener un blog serio con un CMS de altas prestaciones como WordPress y totalmente gratis. Es un sitio para ocuparse tan solo en escribir. Pero ten cuidado con el registro o te quedará un desagradable sabor de boca inicial. Quizás hasta tengas que eliminar el primer blog que acabas de abrir y registrar otro «porque te equivocaste».
Los vinos suelen tener un 13% de alcohol, en promedio. Por legislación, las cervezas deben tener más de 3% de alcohol por volumen. Las más consumidas en España suelen tener 4,5% y 5%; pero pueden superar esa graduación, como la Mahou cinco estrellas (roja) que tienen 5,5% y otras aún más.
Hace tres años era difícil encontrar algún libro que tratara sobre lo que son los blogs y ofreciera consejos para su creación. Ahora encuentro alrededor de una docena en español. Pero no los hay en todas las librerías. Fue en la sucursal de la Casa del Libro situada en Gran Vía, Madrid, donde encontré la mayor cantidad. Todo se resumía a un pequeño letrero que decía «Blogs» en el que media docena de libros sobre el tema ocupaban un pequeño espacio en las estanterias de Internet. Fueron precisas varias visitas salteadas para ir consiguiendo alguno nuevo, mientras otros de los anteriores desaparecían y no podía volver a revisarlos. En las también surtidas librerías del Corte Inglés y de Fnac no tuve tanta suerte. No conseguí ninguno en mis varias visitas.









