
El cinismo de Hugo Chávez sólo es comparable con su ineptitud como gobernante. Quien ingiera solamente su discurso puede hasta simpatizar con él. Quien viva bajo su férula puede medir la distancia que hay entre verbo y conducta.Chávez pretendió asumir desde la ONU un liderazgo que no tiene. Su ignorancia lo lleva a confundir identificación con chulería. (…)
Perdido entre adulantes, Chávez dictó en la ONU cátedra universal de hipocresía y de mal gusto. De soberbia y de patanería. (…)
Chávez se persignó, juntó sus manos y miró al cielo. Se aguaron los ojos de algunos ingenuos. Otros, por el contrario, sintieron náuseas. Porque ese mismo personaje ha irrespetado de mil formas a la iglesia venezolana. Porque el pregón de ese individuo está muy alejado de los valores y principios que sirven de sustento a la religión católica. (…)











