
Una intervención quirúrgica o un accidente que te obliga a utilizar muletas durante unos meses, te hace comenzar a notar la existencia de algunas cosas que te dificultan la movilidad, y a las que antes, cuando caminabas libremente, no prestabas atención. Son las que se han denominado barreras arquitectónicas.
Un accidente que te deja inválido permanentemente, cambia tu vida totalmente. Cuando tienes que depender de una silla de ruedas para tu movilidad, hace que, tanto tú como tu familia, vean la vida replanteada de otra manera. Cosas que eran tan sencillas y «normales», y a las que no prestabas ninguna atención, como subir o bajar de una acera, acceder a un autobús o un tren, entrar a esa cafetería, restaurante o tasca que tiene aquellos dos o tres escalones de los que ni te enterabas, o ir a un sanitario cuya puerta ahora notas lo estrecha que es; o subir a un edificio que no tiene ascensor o es muy pequeño, pueden convertirse en obstáculos insalvable yendo en silla de ruedas. Desde ese momento, el mundo se divide entre lo accesible y lo inaccesible. Es entonces cuando cobran pleno sentido lo que implican esas llamadas «barreras arquitectónicas» y la limitación que representan para el disfrute una vida «normal».
Sigue leyendo →