Hay un principio que, por lo natural, resulta totalmente lógico: nadie debe pagar por los delitos o faltas cometidos por otra persona. La excepción son los menores, la responsabilidad de cuyos actos recae sobre padres o representantes legales. El Derecho Romano, el Germánico, el Británico y la mayoría de los países que yo llamaría civilizados en esto, lo han entendido así. Pero, por un momento, imaginemos que no.
Pongamos que, desde ahora, si el Director de una compañía comete un delito contra el fisco, va presa la secretaria, porque es soltera y sin familia. O si un hombre asesina a una persona, será la esposa quien vaya a la cárcel. O que sea la víctima quien pague la pena impuesta al agresor. ¿Suena bizarro?
Un tribunal del ultra conservador reino de Arabia Saudita, recientemente ha condenado a la pena de seis meses de cárcel, y a recibir también 200 latigazos a una mujer de 19 años que fue víctima de una violación colectiva.
Ante la ausencia de gran cantidad de rubros alimenticios básicos en los supermercados de Venezuela, y al racionamiento de otros, limitando la cantidad por persona, los voceros oficiales afirmaron que no era sino un problema de distribución. Luego, la causa fue atribuida al acaparamiento y la especulación. Cuando ya eso fue insostenible, se ha llegado a decir, sin asomo de sonrojo, que no existe desabastecimiento, y que la falta de esos productos no es más que una gran mentira, una enorme conspiración, una farsa creada por los medios de comunicación opositores al gobierno.
Cuando se transmiten los valores básicos de la vida en sociedad, una de las cosas que se enseña es que, para ser respetado, se debe respetar, porque el derecho propio termina justo donde comienza el derecho de los demás. Pero hay personas que nunca lo aprenden.
Estoy enfrascado en la minuciosa, fastidiosa, desesperante, ardua y casi inacabable tarea de mejorar la plantilla de este blog. No porque esté disconforme con ella, sino por los errores al validarla con el estándar W3C. Son unos cuantos los que me daba para el CSS, y bastantes para el HTML. Pero lo hago, también, para intentar darle una completa accesibilidad, cosa que considero importante. Pero el asunto no es fácil para quien, como yo, no maneja ese mundo, sino apenas por los pelos. Así que, llegué yo solo hasta donde bien pude. Ahora le he pedido a mi hijo, no una mano, sino dos.
A partir de las tres de la madrugada, España se encuentra más cerca de América. La distancia sigue siendo la misma, pero ya solo nos separan 5 horas en lugar de 6. Hemos atrasado el reloj una hora, tiempo de invierno. Viviremos los mismos años, pero hemos ganado una hora. Son esas cosas del tiempo y de la relatividad.









