Vivimos una época en que, las mujeres, se visten más con pantalones que con faldas; por comodidad, según dicen. Por otro lado, los movimientos feministas ya no buscan lo que antes llamaban «igualdad» con los hombres. Ahora se habla de discriminación sexista. Que si en los nombres de calles predominan los masculinos, que el oso de Madrid es osa, que no es «la presidente» sino la presidenta; que no se debe decir «el hombre» para referirse genéricamente al ser humano, sino el hombre y la mujer; que si no es cura sino monja, que si esto o lo otro. No le doy importancia a muchas cosas, pero alguna que otra me causa cierto asombro.
Hace años que los semáforos para los peatones, a fin de ayudar a los daltónicos y muchos hill billies, incluyeron en sus luces la imagen de una persona: detenida en el rojo, y en actitud de caminar cuando el fondo de la luz es verde. Pero como el muñequito de marras tiene pantalones, se asume que es un hombre, por lo cual las feministas dicen que es sexista y discriminatorio.
Y después del noticiero, el informe del tiempo. Todos los españoles quieren saber como estará el clima mañana, o durante el fin de semana. Y ya nos estamos acostumbrando a que, por lo general, anuncien lluvias en Galicia. Por supuesto que llueve en Galicia, y en pleno verano más que en otros sitios. Pareciera que constantemente se le acerca un frente frío o una baja presión. Pero si por los noticieros fuera, pensaríamos que los gallegos están permanentemente con el paraguas abierto. Y mira por donde, parece que no es así. Y esa mala información tiene a muchos gallegos molestos.
No faltan quienes se duermen cuando se ven en la obligación de acompañar a su pareja a la ópera o a una obra de teatro. Muchos lo hacen en plena clase, o en medio de alguna charla o conferencia. Otros logran mantenerse despiertos, no sin cierto esfuerzo y con un bostezo tras de otro. Hasta ahora, bostezar ha sido casi un sinónimo gráfico de soñolencia. Quien bosteza es porque tiene sueño.










