Hace tiempo vi un programa de TV en el History Channel, en el que se hablaba de Adán y Eva en términos totalmente novedosos para mí. Allí se afirmaba que no hubo una sola Eva, sino dos. He estado esperando que lo repitieran, para tratar de tomar el título y algunos nombres de los doctos personajes, hombres y mujeres, que intervinieron, pero con lo poco que ahora veo la TV no lo he conseguido.

“La única cosa de interés que he encontrado en la Red data del 97 y no se por dónde cogerla.”
Esas palabras fueron escritas en Enero 20, 2006 en el blog de La petite Claudine, en el post titulado “Atención: pregunta técnica”
La frase me hizo reflexionar.

No es la vejez lo que me asusta, sino la soledad.
Ser viejo y estar solo en el mundo es lo peor que puede sucederle a una persona.
Prefiero morirme antes que quedarme solo y vivir en un asilo.
Estas palabras, y otras parecidas las he escuchado y leído en variadas ocasiones.
Pero no son solamente palabras, sino hechos. Las cifras son contundentes. En España, de una población de más de 44 millones de personas, los mayores de 65 años representan más del 21%, lo que da unos nueve millones y cuarto de ancianos. De estos, sobre el 17% viven solos, representando más de un millón y medio de personas con necesidades de atención geriátrica especial.
(más…)
![]()
Guía para la configuración y uso de Bitacoras.
Como de costumbre, para entrar al administrador de archivos, ingresarás a través de la página principal de Bitácoras punto com, en el área de Login de huéspedes, identificándote con tu nombre de usuario y contraseña.
Buscaba la vieja cafetería para tomarme un con leche de media tarde, acompañado con un rico dulcito. No la encontré. En su lugar había un nuevo local. Entré e husmear. ¿Qué le iba a hacer? Al mal tiempo buena cara, por supuesto. Y aquí no solamente había muy buenas caras, sino bastantes motivos para ponerla.
No pretendo convertir este artículo en una guía gastronómica ni de hostelería. Eso se lo dejo a Valentina Quintero y su bitácora de viajes por Venezuela. Solamente mencionaré unos lugarcillos que a mi me interesan de la Isla, para los que tengan interés.
Como dije en mi artículo anterior, Margarita no es lo que fue en lo que yo llamaría su época de oro, aquella del inicio de Rattan y las tiendas icono como la Media Naranja. Se nota que le ha pegado el control de cambio. Los turistas siguen viniendo, aunque quizás ya no en la misma super abundancia de vuelos charter. Los venezolanos seguimos yendo, porque sin la posibilidad de la libre adquisición de dólares para salir al exterior, son pocas las opciones que quedan para unas vacaciones económicas dentro del país.
Necesitaba un par de días de tranquilidad, por lo que me fui yo solo de visita a “la Isla” como usualmente se le dice en Venezuela. Tenía algo más de cuatro años sin ir, y no fue que la última vez me hubieran quedado muchas ganas de volver, pero decidí verificar los cambios que algunos me aseguraban que se habían producido. Pues sí, algunos cambios son ciertos.
En mi artículo de unos días atrás, España, el gran geriátrico, mencioné los factores subjetivos que me hacían pensar que estaba observando un país con una población mayoritariamente de ancianos, hablando en términos relativos. Ahora voy a hablar de los factores objetivos que me indican que, en efecto, en España estamos ya en camino de serlo. Unos sesenta años atrás, en la España rural las mujeres se casaban más bien jóvenes y las familias eran numerosas. No había controles de natalidad ni televisión, y del sexo poco se hablaba. Como al mal tiempo buena cara, si más hijos eran cargas que alimentar y vestir, también significaban más brazos para trabajar el campo, que era el proveedor principal del sustento.




RSS de post

Un reflejo de mis ojos









